EL OBSTÁCULO DE LA INCOMPATIBILIDAD

CATL suma a Huawei a su apuesta por cambiar las baterías de los coches eléctricos en 99 segundos

La colaboración pretende integrar sus sistemas de conducción inteligente con la red Choco-Swap de CATL, de modo que los vehículos compatibles puedan localizar una estación de intercambio, acceder a ella y colocarse en la posición adecuada para cambiar la batería

Estación de intercambio de baterías EVOGO

Estación de intercambio de baterías EVOGO CATL

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Mientras buena parte de la industria del automóvil compite por desarrollar baterías capaces de recargarse en pocos minutos, CATL quiere recortar todavía más los tiempos de espera con otra fórmula: sustituir la batería descargada por otra lista para circular.

El mayor fabricante mundial de baterías ha encontrado un nuevo socio en Huawei para impulsar este sistema en China, con el objetivo de automatizar el proceso y acercarlo a la experiencia de repostar un coche de gasolina.

El acuerdo se ha firmado con Yinwang, la división de tecnología para automoción de Huawei, también conocida como Newcool. La colaboración pretende integrar sus sistemas de conducción inteligente con la red Choco-Swap de CATL, de modo que los vehículos compatibles puedan localizar una estación de intercambio, acceder a ella y colocarse en la posición adecuada para cambiar la batería.

La compañía china sitúa en unos 99 segundos el tiempo necesario para completar la operación, aunque todavía no ha concretado qué modelos estrenarán esta integración ni cuándo llegará al mercado.

La red ya cuenta con una dimensión considerable. CATL asegura que dispone de unas 2.520 estaciones de intercambio repartidas por alrededor de 200 ciudades chinas y tiene sobre la mesa un objetivo a largo plazo de 30.000 instalaciones.

La alianza con Huawei busca facilitar el uso de esta infraestructura mediante la conexión de los vehículos, las estaciones y los servicios en la nube. No se trata únicamente de cambiar una batería con rapidez, sino de reducir al mínimo la intervención del conductor durante todo el proceso.

Una alternativa a los cargadores cada vez más potentes

El intercambio de baterías plantea una solución distinta a la estrategia que domina actualmente el desarrollo del coche eléctrico. En lugar de esperar a que la batería instalada en el vehículo recupere energía, el conductor llega a una estación y entrega el paquete descargado a cambio de otro cargado.

Mientras tanto, la batería retirada puede recargarse en la propia instalación para atender al siguiente usuario.

La principal ventaja es el tiempo. Incluso con cargadores de alta potencia, una parada para recuperar una parte importante de la autonomía puede prolongarse varios minutos, dependiendo del vehículo, la temperatura y el estado de la batería.

Con el intercambio, la operación puede completarse en alrededor de minuto y medio en sistemas como el de CATL, una cifra que se aproxima a la duración de un repostaje convencional.

Además, permite que las baterías se carguen de forma controlada fuera del coche, sin que el conductor tenga que permanecer junto al vehículo durante ese proceso.

El sistema también abre la puerta a otros modelos de propiedad. En determinadas propuestas, el comprador puede adquirir el coche sin comprar la batería, que pasa a estar vinculada a un servicio de alquiler.

Esto puede reducir el desembolso inicial y facilitar la sustitución o actualización del paquete energético, aunque las condiciones económicas dependen de cada operador y de cada mercado.

El gran obstáculo: que los coches sean compatibles

La idea, sin embargo, tiene una limitación importante: no basta con construir estaciones. Para que el intercambio funcione, los vehículos deben estar diseñados para utilizar baterías compatibles en dimensiones, anclajes, conexiones y sistemas electrónicos.

Sin una cierta estandarización entre marcas y modelos, cada fabricante tendría que desarrollar su propia infraestructura o adaptar el sistema a un número reducido de coches, lo que complicaría su expansión.

También hace falta una red suficientemente extensa y un inventario de baterías disponibles para atender la demanda. Las estaciones requieren inversión, espacio y una gestión eficiente de los paquetes, mientras que el modelo de alquiler añade cuestiones relacionadas con el coste del servicio, la responsabilidad sobre la batería y el estado del acumulador que recibe cada usuario.

CATL no es la única compañía que trabaja en esta alternativa, pero su capacidad industrial y el crecimiento de su red le permiten impulsar el sistema a una escala relevante.

La empresa ya ha establecido acuerdos con distintos fabricantes chinos para incorporar vehículos compatibles con Choco-Swap, y la entrada de Huawei refuerza ahora el componente de automatización.

Por el momento, el proyecto sigue centrado en China y no se han anunciado planes concretos para llevar esta integración a Europa. Su evolución dependerá tanto de la expansión de las estaciones como de la cantidad de coches que puedan utilizarlas.

El intercambio de baterías no tiene por qué sustituir a la recarga convencional, pero sí puede convertirse en una alternativa para quienes necesitan recuperar autonomía rápidamente, especialmente en servicios de alta utilización, como taxis, flotas y transporte profesional.

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