Las etiquetas medioambientales eran cosa del futuro hace apenas un par de años, cuando la DGT procedió a lanzar éste nuevo método de clasificación de vehículos atendiendo a su potencial contaminante. Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en, incluso, un argumento más de venta con el que convencer de las bondades de los vehículos cuando un cliente busca cambiar de coche.

En la actualidad hay cinco clasificaciones, cuatro de las cuales están representadas por una etiqueta. De mayor a menor potencial contaminante: A (sin etiqueta física), B (etiqueta amarilla para gasolina Euro 3 y diésel Euro 4-5), C (gasolina Euro 4-5-6 y diésel Euro 6), ECO (hibridación, microhibridación o hibridación enchufable con menos de 40 kilómetros de autonomía eléctrica) y CERO (100% eléctricos y vehículos híbridos enchufables con más de 40 kilómetros de autonomía).

Por el momento, la DGT no se ha planteado endurecer el acceso a las etiquetas ambientales como se ha llegado a decir en algunos medios de comunicación. VER VÍDEO DE ARRIBA.

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La DGT sigue avanzando en el propósito de hacer su labor más "amigable" y útil para los ciudadanos. Así, pone a disposición de cualquier persona que lo desee una batería de informes plagados de datos relativos a un vehículo, algo especialmente útil si estamos interesados en adquirir un vehículo usado y queremos tener constancia de su historial y de su situación administrativa y legal. Seis son los diferentes informes que puedes solicitar.