DEL MONOPLAZA AL MONOLITO
Fernando Alonso recoge su nuevo coche y no es un Fórmula 1, es un SUV de Aston Martin de más de 700 CV para pasear por Mónaco
Fernando Alonso ha decidido que la ligereza del monoplaza no le convence y se ha echado un SUV muy distinto a tu Omoda.

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Fernando Alonso ha empezado el 2026 como solo él sabe: añadiendo otro coche serio a su garaje. No es un capricho cualquiera, sino el Aston Martin DBX S, la versión más salvaje del SUV británico, con 727 CV y un planteamiento que mezcla lujo, músculo y cero complejos.
El asturiano lo ha recogido en Mónaco, su hábitat natural fuera de los circuitos. Allí donde un SUV de casi cinco metros tiene más sentido estético que práctico, pero donde también encaja mejor un coche pensado para ir rápido… incluso cuando no hace falta.
Es negro, discreto y sin aspavientos raros ni colores estridentes ni configuraciones para Instagram. Alonso sigue fiel a esa máxima suya de que lo realmente serio no necesita llamar la atención.

Aston Martin y Alonso: una relación que va mucho más allá de la Fórmula 1
Que Fernando Alonso pilote para Aston Martin en Fórmula 1 es solo una parte de la historia. La otra es que realmente conduce coches de la marca, algo que no todos los pilotos pueden decir sin sonrojarse por embusteretes.
Ya le hemos visto con modelos muy especiales como el Valiant, en cuyo desarrollo participó activamente. Con Alonso no hablamos de un simple embajador que posa y se va, sino de alguien que elige qué se mete en el garaje.
El DBX S entra justo ahí como un coche que puede usar a diario sin renunciar a sus prestaciones, imagen ni coherencia con la marca que representa.
El DBX S es el SUV que Aston Martin dejó de disimular
El DBX siempre fue un SUV deportivo, pero esta versión S ya no intenta guardar las formas. Aston Martin lo ha afinado para que sea más ligero, más agresivo y más directo que nunca.
Hay cambios cristalinos y orientados a mejorar el comportamiento dinámico, como el techo de fibra de carbono o las llantas de magnesio, soluciones poco habituales en un SUV de lujo pero muy coherentes con el apellido S.
El resultado es un coche que sigue siendo elegante, pero que transmite claramente que no está pensado solo para pasear despacio por el puerto de Mónaco.

Un interior de lujo sin caer en el circo tecnológico
El DBX S sigue siendo muy Aston Martin por dentro. Hay buen cuero, materiales de altísima calidad y un ambiente más cercano a un club inglés exclusivo que a un trasto tecnológico rodante.
No hay pantallas gigantes ni por obligación ni por castigo, y tampoco efectos especiales innecesarios. Todo está donde debe estar y con una ejecución impecable, pensada más para conducir que para impresionar en parado.
Es un interior que encaja perfectamente con la forma de entender el coche que siempre ha tenido Alonso: lujo, pero sin perder de vista lo importante.
727 CV en un SUV. Unas cifras que rozan lo absurdo
Bajo el capó hay un V8 biturbo de 4.0 litros profundamente revisado, con tecnología heredada del Aston Martin Valhalla. No es solo más potente, es más rápido y más reactivo.
Los números hablan solos: 727 CV, 900 Nm de par, un 0 a 100 km/h en poco más de 3 segundos y una velocidad máxima de 310 km/h. Cifras que hace no tanto eran territorio exclusivo de superdeportivos.
Todo esto en un SUV grande, cómodo y utilizable. Una contradicción técnica que, precisamente por eso, resulta tan atractiva.
¿Qué hace Fernando Alonso en un DBX S?
Desde el punto de vista racional, no demasiado. Pero Fernando Alonso lleva años tomando decisiones que no pasan por el filtro de lo razonable, sino por el de lo que le apetece.
El DBX S es rápido, discreto, cómodo y brutal cuando hace falta. No es el coche más pasional de su garaje, pero probablemente sí uno de los más utilizables.
En alguien que puede elegir prácticamente cualquier coche del mundo, eso dice mucho más del DBX S que cualquier ficha técnica.
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