CLIMA FRÍO
Así tienes que preparar tu coche para el frío extremo de toda España
Los cristales, el motor y los neumáticos se pueden ver muy expuestos a fallos. Hay que seguir una serie de recomendaciones para que conducir en estas circunstancias no salga muy caro

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Acabando enero llega lo peor del invierno a España. Numerosas regiones (Albacete, Ávila, Cáceres, Ciudad Real, Cuenca, Granada, Guadalajara, León, Madrid, Salamanca, Segovia, Soria, Teruel, Toledo y Zamora) son embestidas por una ola de frío que hace descender las temperaturas bajo cero, amenazando con nevadas e incluso heladas. Son circunstancias que exigen una adaptación de los vehículos para alcanzar las condiciones más óptimas de rendimiento y seguridad. Vamos a conocer cómo debe preparar su coche.
Para empezar, los pequeños rincones del coche donde se pueda colar humedad, están expuestos a que esa humedad se congele y provoque ciertas dificultades. El mejor ejemplo son los pomos de apertura del coche. Es posible que en el interior se genere hielo dificultando la entrada al vehículo. Por tanto, hay que usar silicona o vaselina para tapar los huecos en los que pueda entrar humedad. Igualmente, se debe usar lubricante para que no se congelen las ranuras para meter la llave de apertura.

Un rascador en el coche
Importante, no se puede circular con los cristales helados porque la visibilidad desciende muchísimo. Por eso, es bastante necesario tener dentro del vehículo un rascador de hielo, mucho más eficiente que una tarjeta de crédito o los propios limpiaparabrisas.
Con el rascador, se va a disminuir considerablemente el tiempo invertido para quitar el hielo. Y olvídese de lanzar a los cristales un cubo de agua caliente porque está jugando con fuego. El choque térmico entre el calor del agua y el frío del hielo puede conducir a que los cristales estallen y le salga muy caro.
La batería es uno de los elementos más expuestos a fallos debido a las temperaturas bajo cero. Y no solo la batería de los 100% eléctricos, sino también de los coches de combustión. El frío puede bajar el nivel de carga más rápido de lo normal, para evitarlo, hay que hacer un test del estado de la batería y comprobar que todas las conexiones a la batería están colocadas correctamente.

Arranque pero no conduzca
Nos falta el corazón del coche, el motor. Para su funcionamiento, son relevantes una serie de líquidos, como el aceite, que podrían espesarse e incluso congelarse. Si esto sucede y el vehículo está en funcionamiento, el propulsor podría ahogarse y romperse. Así que los expertos recomiendan que antes de empezar a circular, quede algunos minutos con el motor arrancado para que coja temperatura y contagie el calor a todos los elementos bajo el capó.
Obviamente, no se olvide de comprobar que el estado de los neumáticos es óptimo para circular en condiciones adversas. El frío, además, provoca que la presión de los neumáticos baje, también compruebe si es suficiente para arrancar. Si no están en condiciones, aumenta el riesgo de accidente por derrapar sobre nieve o hielo. Llevar cadenas es otra recomendación relevante, pero el piloto es igual de esencial, que adapte su conducción a las circunstancias.
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