¿ERES UN CONDUCTOR IMPULSIVO?
"Si aceleras con el semáforo en ámbar, eres un…": esto dice la psicología sobre tu forma de conducir
La psicología del tráfico estudia el comportamiento de los conductores, y te puede decir si eres tranquilo, impulsivo o te irritas fácilmente por tus actitudes al volante.

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Suele haber dos formas de reaccionar cuando nos acercamos a un semáforo en ámbar: la primera es frenar, porque técnicamente equivale a una luz roja, y la segunda es pegar un acelerón antes de que el semáforo se 'cierre'. Si eres de estos últimos, la psicología te ha definido muy bien.
Una cosa es que no sea seguro parar el coche en el semáforo —porque ya estás muy cerca de la línea de detención o porque otro coche circula muy pegado— y otra bien distinta es que quieras ser el más listo y no respetar el semáforo. Y en realidad, esos milisegundos que tardas en tomar la decisión de acelerar o frenar dicen de ti mucho más de lo que crees.

Si aceleras en ámbar, la psicología dice que eres un conductor impulsivo
Puede que lo hayas intuido, pero ahora la psicología lo confirma. Para empezar, el Reglamento General de Circulación (RGC) confirma que una luz fija en ámbar obliga al conductor a detenerse en las mismas condiciones que una luz roja.
Si atendemos a lo que dice la psicología, las personas que aceleran ante un semáforo en ámbar son mucho más impulsivas. Es decir, tienen cierta tendencia a reaccionar rápido, buscan la inmediatez y dedican menos tiempo a valorar las consecuencias de sus actos.
En este caso, la 'recompensa' de saltarse un semáforo en ámbar es mínima, pero el cerebro —sobre todo si está bajo presión— lo interpreta como una pequeña ventaja.
También influye mucho la sobreconfianza, es decir, otra tendencia que tienen este tipo de conductores a creer que lo tienen todo controlado (coche, entorno, velocidad). El problema es que el cerebro también tiene la mala costumbre de sobreestimar las capacidades, sobre todo si repetimos muchas veces un gesto sin consecuencias negativas. Así que si acostumbras a pasar en ámbar y nunca ha pasado nada, tu mente interpreta que es un comportamiento completamente normal.

El cansancio, el estrés y las prisas también influyen
Si así te quedas más tranquilo, hemos de reconocer también que no todo depende de la personalidad, porque hasta el conductor más prudente puede reaccionar de manera incorrecta en algún momento. Por ejemplo, si conduces cansado por no haber dormido bien, con mucho estrés e incluso por prisas por llegar tarde.
Seguro que has oído alguna vez eso de conducir 'en piloto automático'. Es decir, que el cerebro recurre a hábitos adquiridos y responde sin que prácticamente seas consciente de lo que ocurre a tu alrededor. Y también influyen mucho las emociones.
Así que la forma de conducir es una mezcla entre tu personalidad y también cómo reaccionas cuando estás cansado, nervioso o tienes ganas de llegar a casa.
El semáforo no es lo único que habla por ti
La conocida como psicología del tráfico estudia otros comportamientos que realizamos al volante. Por ejemplo:
- Si te pegas mucho al coche de delante y no respetas la distancia de seguridad, eres un conductor impaciente y tienes que tener siempre controlada la situación.
- Si eres de los que te cambias de carril continuamente en un atasco, crees que lo mejor siempre está por llegar.
- Si tocas el claxon a la primera de cambio, tienes una baja tolerancia a la frustración.
Lógicamente, no es que estos gestos definan al 100% cómo es un conductor, pero sí que nos dan pistas sobre cómo gestionamos el estrés, los momentos de tensión o cómo somos a la hora de convivir con el resto de usuarios de la vía. ¿Te identificas con alguno'
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