La opinión pública se establece con un equilibrio de prioridades. De la sucesión de hechos de estos días con la palabra violencia por medio se puede establecer una agenda pública que dé prioridad a un hecho sobre otro. Eso es importante para el relato, para la influencia política. Decidir qué priorizas para denunciar es la línea editorial de un medio o un periodista, y eso es una decisión política, más que periodística. Una persona entra en prisión por haber realizado 64 tuits y una canción y provoca una serie de sucesos. Una chica pierde un ojo por los disparos de los Mossos en Barcelona por protestar por la encarcelación y se producen disturbios y rotura de mobiliario urbano en Madrid en la protesta contra el encarcelamiento. No hay que explicar cuál ha sido el hecho que ocupa la denuncia unánime y cuál es solo una nota al pie de la actualidad. El dilema del ojo o la papelera.

Otro ojo vaciado por la actuación desmedida de los Mossos en Barcelona. Otra víctima que se queda tuerta por salir a la calle a practicar un derecho constitucional. Entiendo que eso es un hecho violento, sacar un ojo a una persona no parece un acto de bonhomía. Pero ese hecho violento no ha provocado la condena unánime de políticos y medios de comunicación. En Linares, la policía usó munición real de postas contra los manifestantes hiriendo a dos de ellos. Entiendo que eso es un hecho violento, disparar en la pierna con postas a un manifestante. Pero ese hecho violento no ha provocado la condena unánime de políticos y medios de comunicación. Hay un suceso que sí ha logrado poner de acuerdo a todos los que tienen capacidad para mostrar su mensaje. Se han quemado contenedores y roto escaparates. La violencia es inaceptable, nada se consigue usando la violencia. Todos de acuerdo. La papelera, todos los ojos mirando a la papelera. Todos menos uno, el de la chica que lo ha perdido por la violencia policial.

En medio del espectáculo en las calles aparecieron aquellos que tienen responsabilidad sobre los hechos pero los observan como un actor externo. Laura Borrás contestaba en twitter los mensajes que le llegaban sobre el hecho de que algún manifestante se ocultara de los balas de foam de los Mossos con un cartel electoral con su rostro. Algunas risas, un emoticono feliz, y el texto de "Libertad, Pablo Hasèl". Pero Laura Borrás además de hacerse la graciosa en redes es la máxima responsable de JxCAT, que gobierna la Generalitat con ERC, y que está al mando de la Consellería de Interior que dirige a los Mossos que han vaciado el ojo de una manifestante que protestaba por el encarcelamiento de Pablo Hasèl. No hizo ninguna gracia en twitter después de saberse, tampoco asumirá ninguna responsabilidad.

El mismo problema que ERC y JxCAT es el que tiene Unidas Podemos con su responsabilidad. No acaban de digerir que son parte del gobierno, que las actuaciones policiales están bajo el paraguas de su administración. No se puede formar parte de la solución y eludir la responsabilidad del cargo. Durante el 15M el gobierno que estaba al mando de la Policía Nacional cuando apaleaba a los manifestantes era el del PSOE. Los miembros de Unidas Podemos, que están ahora en el gobierno, no eran tan comprensivos con aquella administración como lo son consigo mismos ahora que forman parte del Consejo de Ministros. La policía que ayer reprimió la manifestación en Madrid con algunas actuaciones desmedidas, demasiado recurrentes, ahora están bajo el mando de su gobierno. Todavía ni siquiera se han atrevido a pedir la dimisión del ministro Marlaska por el hecho de que policías de Linares hayan utilizado munición real contra manifestantes. Eso sí, creo que han vuelto a poner algún tuit.