El sofá y la cama suelen ser dos de los lugares preferidos de casa, donde más tiempo pasamos y, por lo tanto, los que más se ensucian. Limpiar el sofá a veces no es tan sencillo como poner unas sábanas a lavar, algo de lo que ya os hablamos en otro artículo.

La limpieza del sofá depende del material que tenga. No es lo mismo el mantenimiento que necesita un sofá de cuero que otro de tela. Además, hay diferentes tipos de tejidos para la tapicería de los sofás así que conviene ser cuidadoso y prudente a la hora de limpiar el sofá para quitar las manchas.

El primer consejo es siempre preguntar al fabricante en el momento de la compra, leer las instrucciones de mantenimiento y en caso de que no tengamos la oportunidad de hacer ninguna de estas dos cosas, hacer una prueba en algún lugar poco visible del sofá.

Si las fundas de tu sofá se pueden quitar, ya sabes, ponte manos a la obra y lávalas en la lavadora con un programa muy suave. Te aconsejamos que tengas paciencia y ayuda a la hora de volver a colocar las fundas porque no suele ser tarea fácil. Cuanto más tersas queden las fundas, más bonito quedará el sofá.

Vamos a ver ahora algunos de los productos más eficaces para limpiar los sofás de tela cuando no se pueden desenfundar:

Productos para limpiar el sofá:

Bicarbonato

El bicarbonato se puede mezclar con vinagre blanco o incluso con el zumo de dos limones. Su capacidad para limpiar es espectacular.

1. Mezcla un litro de agua templada con un vaso de vinagre y una cucharada de bicarbonato.

2. Frota sobre las manchas utilizando un paño limpio mojado en la mezcla.

3. Deja secar.

Limpiar el sofá con sal

La sal es un producto que sirve para blanquear y que además es capaz de absorber la grasa.

1. Saca el zumo de tres limones y mezcla con sal hasta que se disuelva.

2. Frota con la mezcla sobre la mancha y deja que actúe.

3. Limpia los restos, aclara con agua y espera hasta que esté completamente seco.

Limpiar el sofá con amoniaco

El amoniaco será tu aliado cuando el sofá que tengas que limpiar esté realmente sucio. Este producto permite eliminar las posibles manchas de moho, limpia, desinfecta y elimina las manchas.

Recuerda siempre antes de realizar una limpieza con amoniaco hacer una prueba de control, es decir, aplicar un poco de amoniaco en un lugar de baja visibilidad, para conocer los efectos.

En caso de que la limpieza se complique, puedes agregar jabón ph neutro, agua tibia y un chorro de amoniaco en un mismo recipiente. Revuelve uniformemente y luego humedece un trapo de micro fibra para fregar la superficie.

Esto te va a permitir eliminar las manchas más fuertes.

Limpiar un sofá de tejido antimanchas

Hoy en día existen muchos tejidos antimanchas, como las famosas telas AquaClean, que aunque suponen una inversión mayor, son muy eficientes. No obstante, estos sofás también necesitan limpieza, sobre todo para retirar el polvo. Una buena aspiradora será el mejor aliado. Después podemos pasar una bayeta o trapo húmedo con un poco de amoniaco diluido en agua.

Si se trata de limpiar una mancha:

1. Pon un poco de agua sobre la mancha e intenta retirarla con un paño o papel absorbente.

2. Deja que lo que quede de la mancha húmeda se seque y tras unos minutos frota suavemente y en círculos, con ayuda de un paño húmedo, hasta retirar la totalidad de la suciedad. Repite hasta que desaparezca por completo.

Limpiar un sofá de piel

Lo primero que debes hacer es, como en el caso anterior, aspirar el polvo. Así evitas que se acumule y que se adhiera al tapizado. A continuación, con un paño humedecido con una mezcla de agua y jabón neutro, frota suavemente y con movimientos circulares la superficie.

Verás que la suciedad que se desprenda del sofá de piel quedará en la superficie, ahora retírala con una toalla muy bien enjuagada en agua fría. Y, para terminar, seca el sofá con un paño limpio y seco.

Si tu sofá de piel tiene manchas que no se quitan, puedes probar a usar toallitas de bebé, un paño humedecido en cerveza, crema para pieles sintéticas o frotar con la cáscara de limón o naranja.