DULCES DE CONVENTO
Así es el convento más dulce, literalmente, de Coria
El Casco Histórico de Coria no solo merece un paseo por la belleza de su patrimonio, también por lo rico que sabe gracias a los dulces del Convento de la Madre De Dios.

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Corazones de San Francisco, Yemas de Santa Isabel, Princesitas de Santa Ángela, mazapanes, magdalenas, bizcochos, brazos de gitano… ¿Se te hace ya la boca agua? Entonces tienes que escaparte a Coria un fin de semana de otoño y visitar el Convento de la Madre De Dios: se trata de un convento de clausura en el que las monjas no solo preparan estos ricos dulces de convento con recetas que solo ellas conocen sino que también los despachan sin ser vistas.
Es verdad que lo más sabroso de este convento son sus dulces pero su arquitectura tiene también no poco interés: su fachada, sus muros de mampostería, su portada gótica con la Madre De Dios y el Niño, sus vanos enrejados en los laterales y por supuesto su iglesia: es de planta rectangular bajo bóvedas de aristas y con tres retablos barrocos que datan del S.XVIII y un espectacular claustro gótico-renacentistas de estilo mudéjar con columnas toscanas, planta trapezoidal, un pozo central y un suelo empedrado que se ha ido desgastando con el paso de los siglos. Además también se exhibe en este convento un colección pictórica en la que hay una tabla atribuida a Pedro Machuca.

El Convento de la Madre de Dios data del S.XIII, aunque su arquitectura se fue transformando también tanto en el S.XIV como en el S.XVI, ahora bien, lo esencial no cambió: este convento fue desde el principio, y sigue siendo a día de hoy, un refugio de silencio, oración y trabajo artesanal (y dulce, muy dulce...).
Este convento y sus dulces son razón más que suficiente para visitar Coria en las próximas semanas para hacer acopio de bocados de escándalo con los que sorprender, ya no en Navidad sino las semanas previas, ahora bien, hay más razones para visitar Coria e otoño, razones que empiezan en sus alrededores porque los paisajes naturales y otoñales que rodean Coria son de una belleza inolvidable y se pueden recorrer a pie, en bicicleta o incluso a caballo.

¿Rutas a recorrer a las afueras de Coria? Las hay para todos los gustos: la Ruta del a Via Dalmaciana, la Ruta de peregrinos al Santuario de Nuestra Señora Virgen de Argeme o por la Dehesa Boyal de Mínguez entre otras; y por supuesto la ruta por excelencia, la que recorre el patrimonio arquitectónico de Coria.
¿Lugares imperdibles además del Convento de la Madre De Dios? Las Murallas Romanas, el Castillo y el Palacio de los Duques De Alba, la Catedral de Santa Maria de la Asunción en la que se conserva el Sagrado Mantel de la Última Cena, el Palacio Episcopal, la Iglesia De Santiago Apóstol, el Hospital de San Nicolas de Bari o los Puentes de Piedra y de Hierro.

Coria es belleza natural por fuera y riqueza patrimonial por dentro; y es, además, dulce a rabiar y por todo ello es un destino de otoño de primera.
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