ITALIA
Porta Borsari, una de las grandes joyas que podemos encontrar en Verona
Viajamos hasta Verona, en Italia, para conocer la sorprendente historia que esconde la Porta Borsari.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a una de las ciudades más bonitas y con más encanto de Italia. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a Verona. Allí nos topamos con un gran número de monumentos y construcciones verdaderamente espectaculares, como es el caso de la Porta Borsari.
Se trata de una puerta monumental de las murallas romanas de la ciudad. Su construcción data del primer siglo después de Cristo y, en época imperial, constituía la principal entrada a Verona. En época romana, se llamaba Porta Iovia como consecuencia de la presencia de un templo cercano dedicado a Júpiter Lustral. En la Edad Media era conocida como Porta di San Zeno, mientras que el nombre actual se debe a los borsari, los soldados de guardia que recogían los aranceles.

Porta Borsari de Verona, a través de su historia
En el arquitrabe que hay encima de los dos arcos se puede ver una inscripción colocada por el emperador Galieno en el 265 d.C. para celebrar la “reconstrucción” de la cinta de las murallas de Verona. Eso sí, en realidad, fue solo una intervención de restauración y ampliación. La puerta data del siglo I d.C. y se cree que había estado precedida por otra puerta más antigua, que se construyó en el siglo I a.C.
Desde la antigüedad, Verona ha sido un punto neurálgico de todos los sistemas de transportes terrestres y acuáticos de esta zona de Italia. Es más, también ha sido punto de encuentro de cuatro vías consulares, como son la Vía Claudia Augusta, la Vía Gallica, el Vicum Veronensium y la Vía Postumia. Esta última accedía a la ciudad a través de la Porta dei Borsari, siendo la entrada principal de Verona debido a que se encontraba a lo largo del decumanus maximus, que se cruzaba en el foro con el cardo maximus.
Porta Borsari de Verona, a través de sus características
La fachada, que está realizada en bloques de caliza blanca local, presenta dos arcos que están perfectamente enmarcados cada uno de ellos por dos lesenas con capiteles corintios, que sostienen un frontón y entablamento. Cabe destacar que la parte superior de la fachada está articulada en dos plantas y, en cada una de ellas, hay seis ventanas arqueadas.
El conjunto de la puerta estaba constituido por un edificio rectangular con dos fachadas. Entre ellas, había un patio hoy desaparecido, pero cuyos cimientos pueden verse en el Palazzo Serenelli-Benciolini, en cuyo vestíbulo hay diversos fragmentos romanos mezclados con otros hallazgos mucho más modernos.
Hay que destacar que no se conserva ningún resto de los muros que unían las dos fachadas, al igual que tampoco se conserva ningún elemento de la puerta republicana. A los lados de la Porta Borsari se presupone que estaban las dos torres de vigilancia, así como el paso de ronda que, uniendo las dos fachadas, permitían un control preciso. Por lo tanto, la Porta Borsari es un ejemplo de ingeniería militar que Roma desarrolló en las Galias y en diversas provincias hispánicas.
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