TRADICIONES
Día de Sant Jordi 2026: ¿Por qué en Cataluña se celebra regalando libros y rosas?
Cada 23 de abril, las calles de Cataluña se transforman en un escenario lleno de libros y rosas para Sant Jordi, donde la cultura y el amor se entrelazan. Esta tradición, que hunde sus raíces en una leyenda medieval y en el impulso moderno por fomentar la lectura, ha convertido la jornada en una de las más emblemáticas del calendario cultural.

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El 23 de abril de cada año Cataluña se llena de libros y rosas en una de sus celebraciones más emblemáticas y únicas: la Diada de Sant Jordi. Esta jornada tiene un origen que mezcla leyenda medieval e historia literaria, convirtiéndose en una de las fiestas más singulares de Europa.
La raíz más antigua de Sant Jordi se encuentra en la leyenda del caballero que derrota a un dragón para salvar a una princesa. Según la tradición, de la sangre del dragón brotó un rosal del que el caballero cortó una rosa y se la entregó a la joven. Este relato, ampliamente difundido en la Edad Media, arraigó con fuerza en Cataluña, donde Sant Jordi fue proclamado patrón en el siglo XV. Desde entonces, la costumbre de regalar una rosa simboliza el amor y la valentía.
Sin embargo, la actual celebración no se entiende sin el componente literario que hoy la caracteriza. El Día del Libro tiene su origen en el siglo XX, cuando el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés propuso instaurar una jornada dedicada a la literatura. En 1926, el rey Alfonso XIII aprobó la iniciativa, que inicialmente se celebraba el 7 de octubre. Años después, la fecha se trasladó al 23 de abril, coincidiendo con la muerte de dos grandes figuras de la literatura universal: Miguel de Cervantes y William Shakespeare, ambos fallecidos en 1616.
La coincidencia entre la festividad de Sant Jordi y el Día del Libro dio lugar a una fusión única en Cataluña. A partir de la década de 1930, comenzó a popularizarse la tradición de intercambiar libros y rosas: los hombres regalaban rosas y las mujeres libros, una costumbre que con el tiempo evolucionó hacia un intercambio mutuo sin distinción de género.
A día de hoy las calles de ciudades como Barcelona se transforman en grandes librerías al aire libre, con autores firmando ejemplares de sus novelas y miles de personas paseando entre puestos. La UNESCO reconoció en el año 1995 esta tradición al declarar el 23 de abril como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, inspirándose en el modelo catalán.
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