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Así se vivió el eclipse solar total desde un avión a 11.000 metros: 20 segundos más de oscuridad y una vista privilegiada
Un vuelo especial de Iberia permitió a sus pasajeros contemplar el eclipse solar total del 12 de agosto desde 11.000 metros de altitud.

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Mientras miles de personas miraban al cielo desde distintos puntos de España, un grupo de pasajeros tuvo el privilegio de contemplar el eclipse solar total del 12 de agosto desde un lugar excepcional: el interior de un avión de Iberia a unos 11.000 metros de altitud.
El vuelo especial despegó de Madrid y puso rumbo al norte de la Península para situarse en el mejor punto posible cuando la Luna cubriera completamente el Sol. La aeronave se posicionó sobre las inmediaciones de Palencia, justo en el momento en que comenzó la fase de totalidad.

Un vuelo diseñado para "perseguir" el eclipse
A los mandos del avión estuvo el comandante Javier Lopera Alcalá, encargado de pilotar la aeronave durante esta singular expedición astronómica.
El aparato voló a una velocidad aproximada de 700 kilómetros por hora, lo que permitió acompañar durante más tiempo el avance de la sombra de la Luna sobre la Tierra. Gracias a esta maniobra, los pasajeros disfrutaron de unos 20 segundos adicionales de eclipse total respecto a quienes lo observaron desde la superficie.
Desde las ventanillas, el paisaje ofrecía una imagen difícil de olvidar: un inmenso mar de nubes bajo el avión, el horizonte oscureciéndose progresivamente y el Sol completamente oculto durante unos instantes.
Ciencia a bordo
El vuelo no solo tuvo un carácter divulgativo. A bordo viajaban investigadores del proyecto Shelios, que aprovecharon el eclipse para estudiar la morfología del Sol durante la totalidad.

Además, los científicos analizaron el impacto que supone vivir un fenómeno de estas características, tanto en los pasajeros del vuelo como en las personas que lo contemplaban desde tierra, con el objetivo de comprender mejor las reacciones emocionales y el comportamiento humano ante un acontecimiento astronómico de esta magnitud.
Un recuerdo irrepetible
Tras completarse el eclipse, el avión emprendió el regreso a Madrid poniendo fin a una experiencia única para sus pasajeros, que disfrutaron de una perspectiva privilegiada de uno de los fenómenos naturales más espectaculares y poco frecuentes.
Las imágenes captadas durante el vuelo muestran una de las estampas más singulares del eclipse: el cielo convertido en un observatorio improvisado, con decenas de viajeros siguiendo cada segundo del fenómeno desde una auténtica ventana sobre las nubes.
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