CON AYUDA DE HARDWARE
Niños y pantallas en verano, ¿cómo hacer un uso responsable?
Ya no se trata de software, cada vez hay más dispositivos móviles donde prima el uso responsable por encima de prestaciones.

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El verano es una de las épocas del año más complicadas para los padres. Compatibilizar el trabajo con la vida familiar, para algunos no es una tarea fácil. Es por ello que los campamentos suponen un alivio temporal para las familias, pero no es la solución al problema, por lo que deben optar por otras opciones, entre las que a menudo se valora el uso de dispositivos electrónicos. A continuación, te contamos algunas pautas con las que bregar con este problema.
Cómo gestionar la autonomía digital en familia
Un tema que suscita mucha polémica, y en las que los expertos están divididos, entre los que están en contra de la entrega de este tipo de dispositivos y los que están a favor de forma supervisada. Como es el caso de los consejos que la experta en bienestar digital Laura Cuesta Cano nos propone.

Uno de pilares en los que se basa es el compromiso y la confianza, estableciendo un acuerdo entre los menores y los padres, este debe ser bidireccional en el que se limite el uso de las pantallas y prestando atención plena en los momentos compartidos, como pueden ser las comidas.
En el arco de edad comprendido entre los 6 y los 10 años, este uso debe ser ocasional, limitando el tiempo y de forma acompañada en el mismo espacio. De manera que usemos el dispositivo con ellos, enseñándoles a usarlo de forma responsable y con un claro propósito, como hacer consultar un mapa, hacer una foto o escuchar música desde el dispositivo.
En el caso de los menores algo más mayores, con edades comprendidas entre los 10 y los 12 años, debemos mantener la autonomía acompañada, la cual consiste en permitir el uso de videojuegos y videos, pero estableciendo una restricción en el uso de las redes sociales, incluso si su entorno las usa.
No se trata de una prohibición, si no de explicarles el motivo que nos lleva a imponer esos límites, y estableciendo nuevos límites en función de su grado de responsabilidad así como su nivel de madurez, algo que no va intrínseco en la edad.
El enfoque cambia a partir de los 12 y los 14 años, es el momento de empezar a sustituir la vigilancia técnica por la comunicación. De manera que debemos mantener conversaciones acerca de las fotos que comparten y cómo gestionar las conversaciones en los grupos de mensajería. Con revisiones de forma transparente y con ellos de los dispositivos. Algo vital para su confianza, sin necesidad de espiarlos a sus espaldas.
Por último, uno de los grupos de edad quizás más difíciles sea el comprendido entre los 14 y los 16 años. Cambiando nuestro rol para convertirnos en su red de seguridad, dejando atrás el de vigilante. Generando la suficiente confianza para que acudan a nosotros en cualquier situación sin miedo a ser reprimidos o castigados.
Reforzando esto con conversaciones acerca de la huella digital que dejamos en redes y sobre la importancia de la privacidad. Y a medida que nos van demostrando un mayor grado de madurez y buen criterio, podremos ir ampliando el uso de los dispositivos.
Por lo que es importante a la hora de aplicar estos consejos contar con dispositivos que se adapten a las necesidades de cada momento. Uno de los fabricantes comprometidos con las familias es SPC. el cual ha desarrollado dispositivos evolutivos, que permiten la introducción progresiva como la tableta SPC WUUM TAB o su teléfono móvil SPC WUUM ONE. con los cuales en todo momento, podemos cambiar la configuración evolucionando a la vez que lo hacen los menores.
Algo que se consigue con la integración de su aplicación SPC Circles, a través de la que se realiza la gestión de las aplicaciones así como la adaptación del dispositivo, dando acceso al uso estableciendo tiempo o la aprobación de los contactos. A medida que va aumentando el grado de madurez del niño.
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