VUELTA A LA RUTINA
Qué es el weekend warrior: cómo volver al gimnasio en septiembre
Te contamos en qué consiste y cómo hacerlo sin poner en riesgo músculos y articulaciones.

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Con la vuelta a la rutina después del verano, muchas personas retoman también sus hábitos deportivos. Sin embargo, no todo el mundo tiene tiempo para entrenar durante la semana y concentra toda su actividad física en una o dos sesiones. Es lo que se conoce como weekend warrior, un patrón que no tiene por qué ser perjudicial para la salud.
De hecho, algunos estudios han relacionado este tipo de práctica con beneficios para la salud cardiovascular similares a los de repartir el ejercicio durante varios días, siempre que se alcance la cantidad de actividad física recomendada.
El problema aparece cuando la vuelta al deporte se convierte en un intento de compensar de golpe las semanas de menor actividad. Aumentar demasiado rápido la duración, el peso o la intensidad del entrenamiento puede provocar sobrecargas y aumentar el riesgo de lesiones.
¿Por qué puede ser peligroso entrenar demasiado de golpe?
Cuando entrenamos, los músculos y los tendones necesitan tiempo para recuperarse y adaptarse al esfuerzo. En el caso de los músculos, la reparación y construcción de nuevas proteínas permanece activa durante las 24/48 horas posteriores al ejercicio. Los tendones necesitan todavía más tiempo para recuperarse.
Después de varias semanas con menos actividad, intentar volver directamente al nivel de entrenamiento anterior puede suponer una carga demasiado elevada para músculos, tendones y articulaciones.
Por eso, los expertos recomiendan volver de forma progresiva, especialmente durante las primeras sesiones de septiembre.
Existen cuatro claves para volver al ejercicio:
- No aumentar todo a la vez. Si quieres recuperar el peso, la duración y la intensidad que utilizabas antes del verano, hazlo poco a poco.
- Repartir el esfuerzo. Si es posible, alterna grupos musculares o tipos de ejercicio para evitar cargar continuamente las mismas zonas.
- Escuchar al cuerpo. El cansancio, la rigidez o una movilidad menor de lo habitual pueden indicar que todavía necesitas recuperarte. En ese caso, reducir la intensidad de la siguiente sesión puede ser más adecuado.
- No confundir dolor con esfuerzo. Una cosa es notar el esfuerzo del entrenamiento y otra sentir un dolor localizado, inflamación o una molestia que empeora al continuar. Si ocurre, lo recomendable es parar o reducir la carga y consultar con un profesional si el problema persiste.
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