FACTORES MODIFICABLES
Los orígenes de la demencia se remontan a la infancia, según un estudio
Factores como la salud, el entorno y el estilo de vida pueden marcar el riesgo a lo largo de toda la vida.

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La demencia no es solo una enfermedad ligada a la vejez. Cada vez más estudios apuntan a que sus factores de riesgo pueden comenzar mucho antes, incluso en la infancia o durante la adultez temprana.
Investigaciones recientes han identificado elementos que influyen desde el nacimiento, como la edad materna o el intervalo entre embarazos. Pero es en la juventud donde los expertos sitúan una oportunidad clave para la prevención. Un estudio liderado por el Global Brain Health Institute destaca que intervenir entre los 18 y los 39 años podría reducir significativamente el riesgo en el futuro.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran hábitos como el consumo de alcohol, el tabaquismo, la inactividad física o el aislamiento social. También influyen aspectos como la contaminación, las lesiones cerebrales o problemas de salud como la obesidad, la hipertensión o la depresión.
Los expertos subrayan que muchos de estos factores son modificables, lo que abre la puerta a la prevención desde edades tempranas. Por ello, cada vez cobra más fuerza la idea de que cuidar la salud cerebral debe ser un objetivo a lo largo de toda la vida, y no solo en la vejez.
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