AUMENTO DE CASOS
Gripe A o B: estos son los síntomas de cada tipo y sus principales diferencias
Además de la A y la B, las más comunes, también existen los virus de la gripe C y D, aunque tienen menor relevancia para la salud humana.

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La gripe vuelve a ganar protagonismo con la llegada de los meses fríos. Aunque hablamos de ella como una única enfermedad, existen varios tipos de virus que pueden infectar a las personas. Los más habituales en esta época del año son los de la gripe A y la gripe B, cuyos síntomas pueden ser muy parecidos.
Gripe A: H1N1 y H3N2
La gripe A es uno de los principales responsables de las epidemias estacionales. Entre los subtipos que circulan entre los humanos destacan el A(H1N1) y el A(H3N2).
Ambos pueden provocar fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, dolor de cabeza, molestias musculares y cansancio. Los síntomas suelen aparecer de forma repentina, aunque no todas las personas presentan fiebre.
Pese a que son virus diferentes, no es posible distinguir el H1N1 del H3N2 únicamente por los síntomas. Para identificar el virus es necesario realizar pruebas diagnósticas.
Gripe B
La gripe B también puede causar epidemias estacionales y provocar fiebre, tos, dolor muscular, dolor de cabeza y agotamiento. Por tanto, sus síntomas pueden confundirse fácilmente con los de la gripe A.
La principal diferencia está en que la gripe B no se divide en subtipos como H1N1 o H3N2, sino en linajes. En cualquier caso, la intensidad de los síntomas no permite saber con seguridad qué tipo de gripe tiene una persona.
¿Hay más tipos de gripe?
También existen los virus de la gripe C y D, aunque tienen menor relevancia para la salud humana. La gripe C suele causar infecciones más leves, mientras que la gripe D afecta principalmente al ganado y no se considera una causa conocida de enfermedad en personas.
La mayoría de las personas se recupera en varios días o en menos de dos semanas, aunque la tos y el cansancio pueden prolongarse. Descansar, beber líquidos y evitar el contacto con otras personas mientras se está enfermo ayuda a sobrellevar la infección y reducir los contagios. Pero si aparecen dificultades para respirar, dolor persistente en el pecho o un empeoramiento importante, es necesario buscar atención médica.
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