SEGÚN UN ESTUDIO

Un fármaco reduce un 32% el riesgo de muerte por cáncer de endometrio

Un ensayo internacional con 776 pacientes muestra que el medicamento también reduce un 41% el riesgo de progresión de la enfermedad. Pero hay letra pequeña.

Micrografía del endometrio

Micrografía del endometrio Nephron

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Hay tumores que, cuando regresan, dejan pocas opciones de tratamiento. El cáncer de endometrio avanzado o recurrente es uno de ellos. Ahora, un ensayo clínico internacional de fase 3 apunta a una nueva alternativa para las pacientes que ya han recibido quimioterapia e inmunoterapia: un fármaco experimental que reduce el riesgo de progresión de la enfermedad y mejora la supervivencia frente a la quimioterapia convencional. Los resultados del estudio TroFuse-005 se presentan en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y se publican simultáneamente en The Lancet.

El medicamento, denominado sacituzumab tirumotecán (sac-TMT en inglés), se ha probado en 776 mujeres con cáncer de endometrio avanzado o recurrente. De ellas, 386 recibieron el nuevo tratamiento y 390 fueron tratadas con quimioterapia convencional. Según los resultados comunicados por los autores, las pacientes que recibieron sac-TMT tuvieron un 41% menos de riesgo relativo de que la enfermedad progresara y un 32% menos de riesgo relativo de morir que las tratadas con quimioterapia. Además, el tumor se redujo en el 35,1% de las pacientes del primer grupo, frente al 17,3% del segundo.

Estas cifras no significan que el fármaco evite la progresión en cuatro de cada diez mujeres ni que salve a un 32% más de pacientes: expresan una reducción relativa del riesgo entre los dos grupos. Para conocer la magnitud absoluta del beneficio y cuánto tiempo adicional viven las pacientes, también es importante considerar los datos completos de supervivencia y la duración del seguimiento.

"Nuestro estudio ofrece una esperanza muy necesaria a las mujeres de todo el mundo que viven con cáncer de endometrio, cuya incidencia y mortalidad están aumentando", afirma Michelle Lightfoot, oncóloga ginecológica y coautora del estudio.

La importancia del avance se entiende mejor al conocer la enfermedad. El endometrio es el tejido que recubre el interior del útero; cuando las células de esta capa comienzan a multiplicarse sin control, puede aparecer un cáncer. No debe confundirse con la endometriosis, una enfermedad distinta en la que tejido similar al endometrial crece fuera del útero. En España, las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) prevén 7.759 nuevos casos de cáncer de cuerpo uterino en 2026, una categoría que incluye mayoritariamente tumores de endometrio. Aunque muchos se detectan cuando todavía están localizados y tienen buen pronóstico, la supervivencia empeora considerablemente cuando la enfermedad se extiende a otros órganos.

El nuevo fármaco pertenece a una familia de medicamentos conocidos como conjugados anticuerpo-fármaco. Su estrategia consiste en utilizar un anticuerpo como vehículo dirigido hacia una proteína llamada TROP-2, presente en abundancia en muchas células tumorales. Una vez que el fármaco alcanza esas células, libera una sustancia que las daña y favorece su destrucción. La idea es dirigir el tratamiento hacia el tumor, aunque este tipo de medicamento también puede producir efectos adversos. En el ensayo, los más frecuentes fueron la disminución de células sanguíneas (como los glóbulos rojos y ciertos glóbulos blancos), la inflamación de la mucosa de la boca y la sequedad o el picor ocular. Los autores los describen como manejables.

"Estos resultados positivos del primer ensayo de fase 3 que utiliza sacituzumab tirumotecán después de la inmunoterapia establecen este fármaco como un nuevo tratamiento estándar para el cáncer de endometrio recurrente", afirma Bhavana Pothuri, líder del estudio.

Hay un dato que también debe acompañar a los resultados: el estudio recibió financiación de Merck & Co., fabricante de sac-TMT y de pembrolizumab, la inmunoterapia que habían recibido las pacientes. Si bien es cierto que la financiación no invalida por sí misma un ensayo, sí constituye información relevante para valorar sus resultados. Por eso es importante conocer quién financia la investigación, examinar el diseño del estudio y disponer de los datos completos publicados, junto con las declaraciones de conflictos de interés.

El ensayo se llevó a cabo en más de 200 centros de 29 países (entre ellos el Instituto Catalán de Oncología, en Girona). Sus resultados abren una vía prometedora para pacientes con opciones limitadas, pero el fármaco sigue siendo experimental: su posible autorización y su incorporación a la práctica clínica dependerán de la revisión de los datos y de las decisiones regulatorias. La esperanza, en este caso, no consiste en anunciar una cura, sino en contar con una nueva herramienta para frenar una enfermedad que puede volver a avanzar después de los tratamientos disponibles. Pero habrá que esperar a que los resultados sean replicados por otros científicos.

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