"De las mejores cosas que he hecho en la vida"
Miguel Ríos, sobre lo primero que hizo tras el éxito del 'Himno a la alegría': "Yo te compro esta casa, mamá"
El cantante recuerda cómo el éxito internacional de 'El himno a la alegría' cambió su vida y le permitió comprar una casa a su madre en la costa malagueña para reunir a toda la familia.

Escucha, hermano, la canción de la alegría.
El canto alegre del que espera un nuevo día.
Ven, canta, sueña cantado,
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volverán a ser hermanos.
Miguel Ríos - El himno a alegría
El éxito de 'El himno a la alegría' transformó la vida de Miguel Ríos de una manera que ni él mismo había imaginado. El cantante, leyenda viva del rock and roll en España, recuerda en Salvados cómo pasó de vivir con dificultades económicas a recibir importantes ingresos por una canción que lo llevó hasta Estados Unidos y lo convirtió en un artista de proyección internacional.
Miguel insiste en que nunca esperó semejante repercusión. Considera que la elección de su voz para aquel proyecto fue, en cierta medida, una "casualidad". Waldo de los Ríos y Rafael Trabucchelli podrían haber escogido a otro intérprete, explica, aunque reconoce que él cantó la canción con el espíritu adecuado, vuelve a repetir cuando Gonzo le mira escéptico.
"Pero es que cuando yo me oí cantar la canción, supe que había nacido para hacer eso", recuerda. El éxito, además, tuvo consecuencias económicas inmediatas. "Nunca tuve ya, después de eso, ningún tipo de penuria económica", explica.
Los ingresos comenzaron a llegar cuando, apenas un año antes, estaba escribiendo 'Vuelvo a Granada', una canción que hablaba, precisamente, de su regreso a casa tras no haber logrado triunfar en el mundo de la música. El artista reconoce que esta profesión tiene una parte de azar: "Es también una lotería y, si te toca a ti, te toca muy bien".
Pero lo primero que hizo con aquel dinero fue pensar en su madre. Antonia había sido fundamental en su vida y había demostrado una generosidad extraordinaria cuando él decidió marcharse a Madrid para intentar dedicarse a la música. En lugar de pedirle que se quedara para no perder su jornal, especialmente tras quedarse viuda, le había entregado 1.500 pesetas, todos sus ahorros, para ayudarlo a empezar de nuevo, tal y como contaba hace unos momentos en el programa de laSexta.
Ahora era Miguel quien podía devolverle parte de aquel apoyo. "Con esa pasta, lo primero que me entró, le compré una casa en Málaga", cuenta. Se trataba de una vivienda situada en un pueblo de la costa que respondía a uno de los grandes deseos de su madre: disponer de un lugar en el que pudiera reunirse toda la familia.
El cantante recuerda el momento en que fue a ver la casa con ella y con un cuñado. La reacción de Antonia al bajarse del coche y descubrir la vivienda sigue emocionándolo. "Y le dije: 'Pues te la compro, mamá, claro'", recuerda.
Para Ríos, aquella compra fue mucho más que una muestra de éxito económico. Era la posibilidad de ofrecer a su madre una tranquilidad que él había conocido tarde y de compensar, en parte, los sacrificios que había hecho por sus hijos.
"Una de las mejores cosas que he hecho en mi vida fue estar en los últimos años de mi madre bien de pasta", afirma. Su relación con ella había sido muy estrecha durante décadas, hasta el punto de que, según explica, a veces dependía él de ella y otras veces era ella quien dependía de él.
El recuerdo de sus últimos momentos también ocupa un lugar especial en la conversación. Antonia estaba ya muy confusa y algo sedada cuando murió. "Fue muy bonito estar con mi madre", explica. Lo que más le sorprendió fue verla tan frágil, "hecha un pajarito", como si necesitara la protección que ella le había ofrecido durante tantos años.