Salvados: el encuentro

Fernando Garrido, hijo de una familia asesinada por ETA: "No me interesaba si el terrorista se llamaba 'Pepito' o 'Juanito'"

Eta asesinó a los padres y el hermano de Fernando Garrido en 1986. En 'El encuentro' de Salvados, relata cómo afrontó el dolor en aquellos días. "Estaban todos en el mismo paquete: los terroristas y quienes les aplaudían", asegura.

Fernando Garrido, hijo de una familia asesinada por ETA: "No me interesaba si el terrorista se llamaba 'Pepito' o 'Juanito'"

Fernando Garrido recuerda como un periodo de dolor y desconcierto los días posteriores al atentado de ETA que en 1986 acabó con la vida de sus padres y de uno de sus hermanos. "Todo era dolor. Estábamos atontados después del shock emocional", explica en 'El encuentro', el programa de Salvados en el que comparte su experiencia como víctima del terrorismo. "No tengo muchos recuerdos de esos días".

La familia no recibió información de la Policía sobre los avances de la investigación y fue conociendo algunos detalles a través de la prensa. Garrido asegura que, en aquel momento, tampoco tenía interés en conocer la identidad de los responsables. "No me interesaba el tema. Que no se malinterprete. No me interesaba si el terrorista se llamaba 'Pepito' o 'Juanito'. Para mí, estaban todos en el mismo paquete. No solo los terroristas, sino también quienes les aplaudían". Pero quien mató a sus padres sí tenía nombre propio; era José Miguel Latasa y en pocos momentos se sentará ante él.

Garrido cuenta que le informaron de su detención, aunque su reacción fue de indiferencia. "Igual es difícil de entender. Ya lo siento", admite. El propio Garrido reconoce que mantiene una posición diferente a la mayoritaria dentro del colectivo de víctimas.

Años después, Fernado supo que Latasa solo había cumplido diez años de prisión de los 479 a los que había sido condenado.

"A ETA se la derrotó"

A finales de la primera década de los 2000, cuando ETA estaba ya muy debilitada y crecía la expectativa de que la organización pudiera poner fin a su actividad, Garrido asegura que afrontó la situación con optimismo. Cuando ETA anunció el abandono de las armas, se alegró. "Hay veces que intentan decir que se llegó a un acuerdo, pero a ETA se la derrotó", sostiene.

Su posición también le llevó a abandonar una asociación de víctimas del terrorismo a la que había pertenecido. Garrido asegura que tomó la decisión porque consideró que estaba demasiado politizada. "No quiero herir sensibilidades, muestro mi máximo respeto. La mayoría de mis hermanos siguen en la asociación, pero yo me salí porque la vi politizada, es un poco el resumen. Utilizada por la derecha, que usaba las manifestaciones. Cuando vi eso, me salí".

"Cuando ETA dejó las armas, el mundo abertzale intentó utilizar mi imagen y también me negué", añade. Para Garrido, la cuestión debe mantenerse alejada de intereses partidistas: "Todo esto tiene que estar lo menos politizado posible".

Víctimas de ETA y de los GAL

Su visión sobre el terrorismo también quedó marcada por su participación en encuentros entre víctimas de ETA y de los GAL. El Gobierno vasco le pidió que participara en un programa en el que víctimas de ETA convivían durante varios días con "víctimas del otro lado -esta expresión no me gusta mucho, pero para que entienda la gente-". Entre ellas había incluso familiares de miembros de ETA muertos a manos de la Policía.

Garrido explica que aquella experiencia le permitió acercarse al sufrimiento de personas que habían perdido a sus seres queridos en circunstancias distintas. "No digo que suelten a los etarras sin más, pero, cuando cumplan su condena, hay que hacer algo para ayudar a la convivencia", resume.

El encuentro con Josemi Latasa

Las declaraciones forman parte de 'El encuentro', un episodio de Salvados dedicado a las heridas que el terrorismo de ETA dejó abiertas incluso después del final de la organización. El programa parte de una situación excepcional: el encuentro entre una víctima y uno de los responsables del atentado que acabó con la vida de varios de sus familiares.

En 1986, ETA asesinó a los padres y a un hermano de Fernando Garrido. Uno de los ejecutores fue Josemi Latasa, quien años después, tras pasar por prisión, abandonó ETA, criticó los métodos de la organización y pidió perdón a sus víctimas.

Latasa escribió una carta a Garrido. Aquella misiva terminó abriendo la posibilidad de que ambos se encontraran. Los dos aceptaron contar a Salvados cómo el terrorismo condicionó sus vidas y el programa de laSexta se ofreció a facilitar ese encuentro.

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