En La Noche de Aimar
Lolita impresiona a Aimar Bretos con sus duras palabras sobre la fama: "He sido la mitad de mi vida la hija de Lola Flores, nadie me miraba"
Lolita no tiene perfil en Tinder porque no se fía "un pelo", y menos, siendo quién es. La artista reflexiona sobre el amor y la fama y recuerda que sus inicios fueron complicados precisamente por ser hija de Lola Flores.

Lolita está harta de que los príncipes le salgan rana, aunque reconoce en La Noche de Aimar que a veces, los sapos tienen su punto. Su madre, la gran Lola Flores, decía siempre que en el amor hay que entregarse: "Siempre vas a ser más feliz queriendo tú a dejarte querer". Y ella ha seguido este principio siempre, a pesar de no haber obtenido siempre los resultados que esperaba. Aún así, no se arrepiente de ello.
"¿Estás buscando príncipe?", quiere saber Aimar Bretos. Ella lo niega. Y no, no tiene ni quiere tener perfil en Tinder, porque no se fía un pelo de lo que puede encontrar por ahí, y menos, siendo quién es. "Los móviles están a la orden del día y te pueden sacar un fake en cualquier momento", se teme.
La reflexión de la artista sobre la fama impresiona al presentador del programa de laSexta: "Yo llevo 51 años en esta profesión. He sido durante la mitad de mi vida la hija de Lola Flores y nadie me miraba. Y ahora que tengo un nombre y que soy Lolita Flores, no quiero que nadie me joda en ese sentido".
Sus inicios laborales, asegura, no fueron precisamente sencillos por ser hija de Lola Flores y 'El Pescaílla', aunque muchos la criticaron sin saber de su auténtico potencial por ello: "Han dicho muchas cosas de mí, que si yo trabajaba porque mi madre me metía en esta casa, en Atresmedia, cuando hicimos el programa de televisión.; que si yo cantaba porque me obligaban, que si era un volante más de la bata de cola de Lola Flores".
"Se tuvo que morir mi madre para que la gente volviera los ojos hacia mí", lamenta todavía hoy en día. Lolita pasó 20 años trabajando en América antes de triunfar en España porque aquí, simple y llanamente, nadie le daba trabajo, "ni unos ni otros", asegura. Para ello, tuvo que marcharse de su hogar, siendo sus hijos pequeños.
Aunque tiene esa espina clavada, hoy es "muy amiga" de algunas de las personas que decían esas cosas sobre ella: "Me gusta perdonar porque yo también cometo errores".