La sociedad del 11 contra 11
Juan Echanove, sobre "las dos Españas": "Toda mi vida, mi trabajo y mi potencia vital los voy a dirigir a establecer puentes entre ellas"
"Me niego a la apertura de las aguas del Jordán que separan a las dos Españas", dice con contundencia en La Noche de Aimar Juan Echanove, dispuesto a construir puentes en vez de derribarlos.

Juan Echanove mira la actualidad aunque a veces le duela. No aparta la vista. Prefiere asumir la incomodidad antes que vivir de espaldas a lo que ocurre. "Veo las noticias y cuando me duelen, que me duelan, pero yo estoy bien informado, porque tengo que estarlo para tener un criterio", reflexiona durante su entrevista con Aimar Bretos en La noche de Aimar. El actor presenta la versión teatral de 'La escopeta nacional' que dirige en el Teatro Español, una obra "de rabiosa actualidad" aunque esté ambientada a principios de los setenta.
Desde esa voluntad de observar el presente, el actor y director comparte una reflexión sobre una de las imágenes más persistentes de la historia reciente del país: las dos Españas. Lejos de resignarse a una convivencia imposible, Echanove reivindica la necesidad de construir espacios comunes allí donde otros levantan fronteras.
"Yo sé que hay dos Españas, pero no voy a fomentar la existencia de las dos. Toda mi vida, mi trabajo y mi potencia vital los voy a dirigir a establecer puentes entre las dos Españas. Yo no voy a tirar puentes nunca", defiende.
Sus palabras dibujan una declaración de intenciones que trasciende la política. Se trata de convivir. Porque, aunque reconoce que existen posiciones irreconciliables y comportamientos "intolerables en ambos lados", se niega a aceptar este "estado de tensión continua"
Para Echanove, parte de esa crispación nace de una mirada simplificada sobre la realidad. Una lógica de vencedores y vencidos que, a su juicio, encuentra en el fútbol una metáfora tan poderosa como pobre. "Es tan simplista que uno puede explicar la sociedad a través de 11 contra 11. Al final, el puñetero lenguaje del fútbol se instala en la sociedad. Y todo se convierte en un extraño partido de fútbol enormemente aburrido", lamenta.
Cuando Bretos le pregunta si le preocupa que lo llamen "equidistante", responde con la serenidad de quien lleva décadas expuesto al juicio ajeno: "A mí me llaman de todo".
A los 65 años, Echanove asegura haber aprendido a convivir con las opiniones sobre su trabajo hasta el punto de no leer ni las favorables ni las adversas.