Juan Echanove y Berlanga
Pelotazos, mordidas, amantes de ministros... todo está en 'La escopeta nacional' de Echanove: "Estoy haciendo una obra de rabiosa actualidad"
Juan Echanove reivindica la vigencia de Berlanga desde el escenario del Teatro Español con una adaptación de 'La escopeta nacional' que, durante los ensayos, ha encontrado inquietantes paralelismos con la actualidad política y social. El actor y director reflexiona además sobre corrupción, democracia y nuevas generaciones en La Noche de Aimar.

Juan Echanove ha podido comprobar de primera mano que el universo de Berlanga ambientado a principios de los setenta sigue encontrando paralelismos en la España contemporánea. El actor y director presenta en el Teatro Español su adaptación teatral de 'La escopeta nacional', una propuesta que nació con la intención de mirar al pasado, pero que, según reconoce en La Noche de Aimar, ha terminado dialogando de forma inesperada con el presente.
Durante su conversación con Aimar Bretos, Echanove explica que, cuando comenzó a trabajar en el proyecto, creía que el principal desafío consistía en acercar a los espectadores más jóvenes a una realidad histórica que no conocieron de primera mano: la España del franquismo, la Transición y los profundos cambios políticos y sociales que llegaron después. "Pero yo viví una dictadura. Tardía, pero la viví. Yo quería comunicarles que aquello existió y que no perdieran de vista que por el hecho de que ocurriera en los setenta, no podría volver a pasar", señala.
Sin embargo, conforme avanzaban los ensayos, la actualidad fue modificando por completo su percepción de la obra. Las continuas informaciones relacionadas con casos de corrupción provocaron que el texto adquiriera una dimensión inesperadamente contemporánea. Echanove asegura que durante el proceso le cayó encima "una tonelada de actualidad".
A su juicio, uno de los problemas de la sociedad española es la forma en que se interpretan los escándalos públicos según la afinidad ideológica de cada ciudadano. "Todo el mundo tiene dentro de su equipo de fútbol su pequeño cromo del corrupto, pero somos tolerantes con los de nuestro equipo", afirma. Una actitud que le lleva a concluir que "tenemos una visión totalmente futbolizada de la sociedad española". Y es precisamente en ese contexto donde, según explica, emerge con fuerza el retrato social de 'La escopeta nacional'.
Echanove sostiene que los mecanismos de poder, las relaciones de influencia y las dinámicas de corrupción que aparecen en la historia siguen siendo perfectamente reconocibles décadas después. En ese sentido, enumera elementos que atraviesan la trama y que, a su juicio, mantienen una sorprendente vigencia: pelotazos urbanísticos, cacerías utilizadas para cerrar negocios privados, vedettes vinculadas a ministros que buscan ascender socialmente, empresarios dispuestos a pagar comisiones para conseguir contratos públicos, así como la influencia del clero o del Opus Dei.
"Es que creo que estoy haciendo una obra de rabiosa actualidad", defiende
La conversación deriva también hacia una reflexión sobre el estado de la democracia española. Ante la pregunta de Aimar Bretos sobre quiénes son hoy los que empuñan simbólicamente la escopeta a la que alude el título de la obra, Echanove apunta hacia una dirección clara: "Es la gente joven que cree que la democracia es prescindible".
El actor aprovecha la ocasión para reivindicar la democracia como el principal patrimonio colectivo de la sociedad española, incluso cuando las decisiones políticas o determinados acontecimientos puedan resultar incómodos para las propias convicciones ideológicas.
"Yo lo único que puedo hacer es poner todo de mi parte para decir que la democracia es el bien más preciado que tenemos entre las manos aun cuando cosas que ocurran no me gusten y me atañan directamente a mí o a mi manera de pensar. Mi ideología siempre será la que es, pero evidentemente, no voy a pensar que todo lo bueno está de mi lado y todo lo malo, del lado del otro. No lo he hecho nunca y no lo voy a hacer ahora", concluye.