LOS VECINOS DEJABAN LAS SILLAS DE PLAYA PARA NO CARGAR CON ELLAS

El Ayuntamiento de Sanxenxo requisa las sillas de los veraneantes

Sillas, hasta con candado, colgadas o amontonadas en el muro del paseo a la hora de comer o durante la noche. Es lo que sucedía en la playa de Sanxenxo, en Pontevedra. El Ayuntamiento cree que la acumulación de sillas deteriora las escaleras así que ha puesto fin a una práctica que el Partido Popular ha permitido durante los últimos años cumpliendo la amenaza y llevándose las sillas por una cuestión de imagen.

Señoras en la playa de Silgar, Sanxenxo, donde el Ayuntamiento ha requisado las sillas

A los habituales de la playa de Silgar el muro del paseo marítimo les permitía evitar andar subiendo y bajando con las sillas de playa. El arenal se encuentra en la parte más baja de la localidad, por lo que la costumbre del dejar las sillas, algunas con candado, ancladas en la playa les aliviaba de la carga.

El nuevo Gobierno de la localidad de Sanxenxo, formado por una coalición entre Sanxenxo Agrupación Liberal, BNG, PSOE y Sanxenxo Pode, ha cumplido la promesa de retirar todas las sillas que, según el Ayuntamiento local, dañaban la imagen de una de las playas más visitadas de la comunidad.

Coral Domínguez, concejala de Medio Ambiente, ha asegurado que se trata de una cuestión "poco estética" que el PP ha mantenido durante sus últimos 16 años de mandato, mientras que los populares se resignan a afirmar que "no molestaban a nadie". María Deza, portavoz del Partido Popular, afirma que "ahí estaban bien, ni siquiera molestaban a los servicios de limpieza".

A partir de ahora y mientras dure el gobierno en coalición, no se volverán a ver sillas desocupadas en la playa de Silgar, a no ser que sus dueños se encuentren en las congeladas aguas que bañan Sanxenxo.