Los agentes de Policía imputados por la patada en la puerta en un domicilio de Madrid han ratificado en el juzgado que consideran que su actuación fue conforme a derecho porque se trataba de un delito flagrante.

Así ha ocurrido en el Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, donde se ha tomado declaración a los seis policías nacionales que el 21 de marzo entraron, ariete en mano, a un piso de la madrileña calle Lagasca.

Sobre este asunto, la Audiencia Provincial ya sostuvo que, "tratándose de una disposición administrativa, la obligatoriedad de identificarse ante los agentes, como se deduce de la propia norma que le es de aplicación, no tiene carácter delictivo, menos aún delito flagrante, pues las personas que se encontraban en el interior del domicilio, únicamente se negaron a abrir la puerta y con ello a identificarse, por lo que no era de temer una progresión delictiva o la desaparición de pruebas de un delito que en definitiva no se había cometido".

Y añadía: "Entendemos que se ha producido por parte de los agentes de la policía, un exceso en el ejercicio de la autoridad, con infracción del derecho a la inviolabilidad del domicilio". El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defendió entonces a los agentes porque se trataba de un piso turístico en el que los jóvenes no moraban, sino que celebraban una fiesta ilegal.

En el vídeo, se puede ver cómo fue la actuación desde el punto de vista de los agentes, que achacaban a las personas dentro del piso estar "liando una tontería" por no querer abrir la puerta. También les hablaron en inglés y avisaron: "Vamos a abrir la puerta y les vamos a detener".