¿Adoptar un adulto?

Los 'mukoyoshi' o cómo una tradición machista japonesa recuerda al hijo secreto adoptivo de Raffaella Carrà

¿Por qué es importante? Durante la jornada de este martes, ha salido a la luz que la cantante italiana adoptó a su representante siendo adulto con la misión de continuar en su nombre todas sus iniciativas benéficas.

Los 'mukoyoshi' o cómo una tradición machista japonesa recuerda al hijo secreto adoptivo de Raffaella Carrà
Escucha esta noticia
0:00/0:00

La cantante Raffaella Carrà, que murio hace cinco años, tenía un hijo secreto. Se trata de la sorpresa de este martes después de conocerse que adoptó a su representante siendo adulto con una misión: continuar en su nombre todas sus iniciativas benéficas. De hecho, cumplir con los deseos de la italiana es lo que han hecho salir a la luz esta cuestión, puesto que ya ha creado una fundación para ella, patrocinado eventos culturales en su nombre y litigado contra un musical con el nombre de 'La Carrà'.

Ahora bien, la noticia lleva a preguntarse si en España es posible hacerse este 'Raffaella', es decir, si la ley española permite adoptar un adulto. Y sí lo que hace, pero en el caso de haya una diferencia de edad entre ambos de 16 años como mínimo y 45 años como máximo. De esta menera, está permitido si la parte que adopta tiene más de 25 años, aunque no es lo habitual. Tan poco que ni aparece en las estadísiticas, que se centran en los menores.

¿Qué son los 'mukoyoshi'?

En Japón, en cambio, sí que se adopta a adultos como costumbre y como método empresarial, teniendo hasta nombre: 'Mukoyoshi'. De hecho, más del 90% de los adoptados en Japón son eso. Se trata de hombres entre 20 y 30 años que no se adoptan por amor o por generosidad, sino por machismo, tradición y negocios, siendo algo muy común entre los dueños de empresas familiares japonesas al elegir su sucesor al frente de esas compañías fuera del arbol genealógico.

Prueba de ello, es el caso de la empresa de salsa de soja Kikkoman, la tecnológica Canon o las automovílistas Toyota y Suzuki. Precisamente esta última no ha dejado de hacerlo, puesto que desde que se murió su fundador, todos los presidentes han sido adoptados, es decir, han sido todos 'mukoyoshi'. Hasta ahora, eso esí, que ya es el hijo biológico del último presidente

¿De dónde procede?

Se trata de una acción que proviene de la antigüedad en la que las mujeres no podían heredar los negocios o las propiedades del padre. En este sentido, si en una familia no había hijos varones, se perdía la empresa y el apellido, así que para evitarlo los padres adoptaban a un hombre, que era el elegido para casarse con la hija, es decir, al yerno. De hecho, Mukuyoshi significa yerno adoptado.

Si bien ahora las mujeres pueden heredar, no pueden conservar el apellido si se casan, por lo que muchos padres con dinero y negocios siguen adoptando a los maridos de sus hijas. De esta manera, no se pierde el apellido en la empresa y se evita que la compañía no se desvincule del linaje familiar. Así las cosas, la mujer debe buscar un novio que junto con todo, esté dispuesto a perder su apellido y sea un buen gestor. Ardua tarea para la que hay agencias matrimoniales para ello.

Eso sí, en el mundo de la empresa familiar japonesa, también se puede adoptar a alguien si consideras que tus hijos varones son unos ineptos incapaces de llevar la empresa o si esos hijos no quieren dirigir la empresa. Entonces, se busca entre lo mejor que tengas o estimulas que esos hijos espabilen.

*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.

Client Challenge
Client Challenge