Durante toda su declaración en el juicio por la muerte de Gabriel Cruz se la pudo escuchar llorar. Entre lágrimas, Ana Julia Quezada contó, durante algo más de dos horas, su versión de lo ocurrido el pasado 27 de febrero en la finca de Rodalquilar, Almería.

Tan solo 24 horas después, en la tercera sesión del juicio, se le ha podido ver bastante más tranquila. Con las piernas cruzadas, atenta e incluso seria, ha seguido las declaraciones del hermano de Ángel y de algunos de los agentes que estuvieron a cargo de la investigación.

Entre ellos un Policia Local que ha vuelto a encontrarse cara cara con la acusada a la que conoció sobre el terreno durante la búsqueda de Gabriel Cruz. Entre las contradicciones evidentes entre lo que declaró Ana Julia y lo que han relatado los testigos se encuentra el episodio de la camiseta. Mientras la asesina confesa asegura que "quería" que la atraparan, apuntaba a su expareja, Sergio, al que, aseguraba, no le gustaban los niños.

Pero esa no es la única contradicción evidente. ¿Qué pasó con la pala y el hacha que usó en la escena del crimen? Ana Julia defiende que no estaban allí, pero el hermano de Ángel Cruz, que conocía bien la finca, iba a menudo y nunca había visto antes ni ese hacha ni ese pala, que le han enseñado en el juicio: "Esas herramientas no son mías y Ángel normalmente nunca tiene herramientas allí".

Además, aseguró tener lagunas de su comportamiento durante aquellos días. Según ella, estaba totalmente drogada, pero esa es la tercera contradicción: durante los 12 días que se buscó al pequeño Gabriel, las conversaciones de la Policía con Ángel no eran privadas: "Ella lo iba sabiendo e iba anticipándose un poco a todos nuestros movimientos, consciente en todo momento de lo que hacía. Siempre cogía el teléfono".

Una estrategia que se volvió contra ella y acabó poniendo el foco sobre su persona. "Yo sospechaba de ella", ha asegurado el testigo. Y como él, todos y cada uno de los testigos que han declarado han reconocido tener esa sensación: Ana Julia, en todo momento parecía sospechosa.