Se enfrenta a una sanción económica
El gigante portugués del pollo que se expande en España y arrastra denuncias por maltrato animal: "Era como una fosa común"
Equipo de Investigación analiza a una de las empresas más importantes del mercado del pollo en Portugal que está desembarcando en España. Activistas y extrabajadores denuncian los crueles métodos con los que matan a los animales "más pequeños o enfermos".

Mientras algunos productores no pueden sostener sus granjas, el negocio del pollo genera miles de millones de euros cada año. Javier Pérez de Leza, experto en comercio internacional, explica que en este sector las cinco primeras empresas "representan el 65% del mercado" y "son las que acaban fijando parte del precio".
En este contexto, apunta, "España es totalmente autosuficiente, el 98% de lo que producimos se está consumiendo aquí". De este modo, tenemos empresas españolas y otras que han sido compradas por compañías extranjeras.
Es el caso de uno de los principales productores de Portugal, que aspira, según Javier, a convertirse en "el segundo operador del mercado" en nuestro país.
Al frente de este grupo está uno de los empresarios más influyentes del sector en Portugal. Su empresa factura cientos de millones de euros y ha comenzado a expandirse en España.
Sin embargo, en febrero de 2025, su actividad salta a los medios por motivos ajenos a su crecimiento económico. Un grupo de activistas difundió imágenes grabadas en el interior de una de sus granjas donde se observan cadáveres de gallinas y otras, todavía vivas, agonizando en el suelo. "Era una masa gigante amarilla de cadáveres, como si fuera una fosa común. Nunca había visto nada parecido", explica uno de los activistas.
El objetivo, señala, es "hacer dinero con estos pollos": "Cuando sobran 200, 500, 1000 pollos no compensa llamar a otro camión, porque iría casi vacío. Entonces la mejor solución para ellos es matarlos porque es más barato".
Tras instalar cámaras ocultas en varias granjas, los activistas graban cómo los trabajadores matan a los pollos a palazos y perseguirlos "como si fuera un juego". Después de la difusión de las imágenes, la empresa despide a los implicados.
No obstante, las denuncias por presunto maltrato animal continúan. Una mujer que trabajó durante dos meses en una de sus granjas afirma que fue contratada para la "limpieza", pero que en realidad lo que tenía que hacer era "matar a los pollos más pequeños o que estaban enfermos".
Un método que los trabajadores seguían sistemáticamente y que, según ella, ocurría del mismo modo en las tres granjas del grupo en las que trabajó. "Me quedé sorprendida al darme cuenta de que la empresa tenía un sello de bienestar animal", afirma.
Las denuncias por presunto maltrato animal siguen abiertas y la empresa podría enfrentarse a una sanción económica.
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*Puedes ver el programa completo de Equipo de Investigación '¿Qué pollo estamos comiendo?' en atresplayer.