SUPERVIVIENTE DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTAS

SUPERVIVIENTE DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTAS

Vivir 99 años marcado por el horror de los campos de concentración franquistas: "El hambre no se olvida nunca"

"La noche era lo peor: quien no se quitaba piojos estaba cantando, chalado", relata Agustín López, uno de los pocos supervivientes de los campos de concentración franquistas.

laSexta.com | Madrid | 26/03/2019

El actual colegio público Miguel de Unamuno fue utilizado durante los primeros años del franquismo como campo de concentración. Entre sus muros estuvo Agustín López.

Ahora tiene 99 años, pero Agustín López no había vuelto al lugar en el que estuvo prisionero durante la dictadura de Franco. "Los recuerdos de entonces eran muy malos, lo pasábamos muy mal". Las cosas han cambiado mucho en el lugar, pero en su memoria aún permanecen los recuerdos.

Antes de pasar por el campo de concentración donde se graba la entrevista López pasó por el de Campamento, con 19 años y justo al término de la Guerra. Y después de su estancia en Unamuno en el 42, lo trasladaron al campo de concentración de Miranda del Ebro. Por último, le llevaron al batallón de trabajos forzosos de Sigüenza.

"Al terminar la Guerra nos dijeron que nos presentáramos todos los que habíamos participado en la parte republicana. Nos dijeron que no nos iban a hacer nada", relata López. Él estaba afiliado desde los 16 al sindicato, porque era la única manera que tenía de conseguir trabajo: "Si no, no te llamaban", explica. Así "desde crío estaba fichado".

En el campo de concentración de Campamento recuerda que había aproximadamente unos 25.000 presos: "No traíamos casi ninguna manta y dormíamos en el suelo". "Venían y traían agua, pero la echaban en los pilones que estaban sucios". Él cuenta que pasó hambre y sed.

Después, en Miguel de Unamuno le "tocó dormir en la escalera". Pero lo peor llegó en el batallón de trabajos forzosos de Sigüenza: "Pasé mucho frío y nos trataban muy mal. Los cabos eran salvajes, pegaban por pegar".

López recuerda con especial dureza las noches: "Quien no se quitaba piojos estaba cantando, chalado". Por el camino perdió a varios compañeros, "por el hambre". "El hambre no se olvida nunca", sentencia.

El superviviente cree que no en España no se habla del tema porque "no interesa mucho, la gente piensa que es mentira", pero reconoce que le gusta "que se sepa las cosas que han pasado tan injustas".

Por último, López ha cumplido uno de sus sueños: conocer y charlar con "el de los tirantes", El Gran Wyoming. Juntos han protagonizado un emotivo momento en el plató de El Intermedio.

Además, Gonzo ha entrevistado al periodista que ha destapado el infierno franquista de los campos de concentración: "Seguimos 'boxeando' con los fantasmas de Franco".

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