Entrevista
El día que Almodóvar pensó que no volvería a rodar: "En cuanto dije 'motor, acción', el dolor desapareció"
En Cara al Show, Marc Giró charla con Pedro Almodóvar sobre su universo visual, sus manías en el set y el día en que llegó a "temer" no volver a rodar tras una delicada operación de espalda.

En esta segunda entrega de Cara al Show, Marc Giró repasa junto a Pedro Almodóvar algunas de sus manías, anécdotas y rituales de trabajo.
El presentador de laSexta define al cineasta como "un creador imparable, incansable y que no siente el dolor", cuando el propio manchego reconoce que una operación de espalda marcó un antes y un después en su vida.
"Me operé de la espalda, que me afectaba a varias vértebras, y cuando entran en tu espalda tu vida cambia", recuerda. Tras la intervención y la rehabilitación llegó a pensar que no podría volver a rodar, ya que un set es, en sus palabras, "algo muy físico".
Sin embargo, decidió seguir adelante con el guion de 'Julieta'. "Temía no poder volver a rodar, pero había escrito 'Julieta' y volví sabiendo que lo máximo que había estado de pie seguido era media hora".
Una vuelta que, asegura, fue "mágica": "Y no uso mucho esa palabra, pero en cuanto dije 'motor, acción, la espalda desapareció. Fue milagroso. Y eso me condena a seguir rodando", bromea.
Todo al rojo en 40 jornadas con 40 'looks'
Charlando sobre su último proyecto, 'Amarga Navidad', Marc Giró muestra fotografías del director en el set. "No repetí look porque tengo muchas camisas y pocas ocasiones de usarlas", comenta Almodóvar entre risas. "No le tengo miedo al color, como ves", añade.
El color, de hecho, es una de las señas de identidad de su cine. "El rojo es esencial en mis películas: es el color de la pasión, del fuego, del deseo. Dependiendo de con qué lo combines, puede enriquecerlo todo", explica.
Un set lleno de detalles
El director también detalla su minuciosidad en la construcción de los espacios. El sofá, el jarrón, el cuchillo… todo está en su cabeza. "Soy una obsesión para los equipos", reconoce. A veces, incluso, esa obsesión se traduce en compras personales: "Me enamoro de un sofá, la producción no llega, y me lo termino comprando para la película.Mis filmes están llenos de mis muebles".
Ese control se extiende a los libros que aparecen en pantalla. "Los elijo personalmente. Siempre hay alguien que pausa el DVD para verlos, así que selecciono entre veinte o treinta títulos que encajen con el personaje", le explica a Giró, señalando que incluso los elementos más básicos de un decorado son fundamentales.
"Empiezo como un pintor: primero el suelo, luego las paredes, después el sofá, los personajes… es como construir un cuadro en tres dimensiones", afirma. "Se llama control obsesivo", admite entre risas.
Los coches, el único territorio sin control
No todo, sin embargo, está bajo control absoluto. Recuerda con humor una anécdota con la actriz Marisa Paredes durante el rodaje de 'Todo sobre mi madre': "Usó un perfume que desapareció y dijo que sin él no podía interpretar a Huma Rojo.Tuvimos que parar y conseguirlo de un día para otro".
Otra de las cosas que se le escapan, admite, son "los coches". "No tengo ni idea. No pertenecemos al mismo universo", ríe. Nunca se sacó el carnet de conducir y acumula alguna que otra anécdota: "Una vez me equivoqué de coche. Le dije al conductor 'lléveme a cine arte' y, cuando me monté, me dijo: 'Señor Almodóvar, yo le llevo donde quiera, pero este no es su coche'".
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