Miles de españoles podrían perder el acceso a la herramienta que les ha ayudado a dejar de fumar. Son vapeadores, o lo que es lo mismo, consumidores regulares de cigarrillos electrónicos. "¿Cómo es posible que haya acceso a algo tan peligroso como es el tabaco y no a algo que salva la vida?", cuentan en un vídeo de la campaña.

Para que se escuche su voz, han iniciado una campaña en Change.org. "Si se prohíbe esa venta online muchos quedarán aislados y siguen siendo adictos a la nicotina", recuerda Julio Ruades, portavoz de ANESVAP.

En España, hay cerca de 500.000 vapeadores, frente a 12 millones de fumadores. El 91% de ellos compra online, el 60% no tiene una tienda física en su localidad. Más de 80.000 personas tendrían que recorrer entre 50 y 300 kilómetros para conseguir los productos que le mantienen alejados del tabaco. "Amigos que tenemos, por ejemplo, en pueblos remotos de León", asegura Álvaro Fernández, trabajador de 'Masquevapor'.

La prohibición vendría porque el anteproyecto de modificación de la Ley Antitabaco, que regula la venta de estos productos, los equipara con los relacionados con el tabaco por su contenido de nicotina. "No tiene mucho sentido porque nicotina hay en muchas partes, nicotina hay en las patatas, en los tomates, en las berenjenas", explica Carmen Escrig coordinadora internacional de Move.

Antonio Carrillo, vapeador y médico, tiene clara su recomendación: "Lo recomendaría también a mis pacientes que tienen importantes niveles de adicción y de tendencia al tabaco". Algo que ya se hace en países como Reino Unido, Francia, Italia o Estados Unidos. La petición de los vapeadores de España es simple, que no les priven del sistema con el que han conseguido dejar de fumar.