El pasado fin de semana hubo quien hizo una ruta entre farmacias a la caza de test de antígenos. A su paso por Bilbao para ver a la familia durante este pasado puente de mayo, Leire y su pareja entraron a una farmacia, pero solo quedaba uno: "Dijeron que habían hecho pedido y que les estaban llegando a cuentagotas". El martes, ya de vuelta en Madrid, tampoco había en su farmacia de confianza.

Peor lo tuvo, María, de Granada, que visitó hasta cuatro para poder encontrar alguno. Así, si en estos días has intentado comprar test de antígenos y estaban agotados en alguna farmacia, no es casual. El estallido de casos de covid, que podría haberse multiplicado tras la Semana Santa y el fin de las mascarillas, junto a otros factores, ha provocado que la venta de test de antígenos en farmacias se haya disparado en abril.

En concreto, a escala nacional las ventas aumentaron un 22,9% con respecto a marzo, según los datos de Cofares, principal distribuidora de productos farmacéuticos, proporcionados a laSexta.

Eso de media, pero en algunas comunidades como Murcia, Asturias o Castilla y León, se ha llegado a duplicar la venta de test en ese mismo mes, según esos datos, que puedes ver a continuación. En otras como Murcia, Castilla-La Mancha o Aragón el incremento de venta en farmacias ha sido superior al 60% según Cofares, que controla cerca del 30% del mercado de la distribución.

Y claro, sumado al aumento de encuentros sociales que ha habido en los dos últimos fines de semana entre ferias, festivos y comuniones, la demanda de test ha sido tal que se han acabado en algunas farmacias.

Así lo confirma también Cristóbal López de la Manzanara, presidente de la Asociación de Empresarios Farmacéuticos de Madrid, quien asegura además que ha notado ese 'boom' de celebraciones en su propia farmacia, donde este martes carecían de test de saliva: "La gente quiere saber si va a contagiar a las personas mayores".

Con el repunte de contagios, que algunos expertos como el doctor Oriol Mitjà lo consideran ya como la séptima ola de covid, en las últimas semanas ha habido "una demanda casi como la de Navidades", apunta De la Manzanara.

Aun así, estos problemas de abastecimiento han podido ser puntuales en este fin de semana largo en algunas comunidades, donde el lunes ha sido festivo y la provisión se ha retrasado, pero algunos se han acordado de la situación de absoluta escasez que se vivió en Navidades, donde por todas partes colgaban carteles de "no hay test".

Por su parte, Cofares asegura que no se han producido roturas de stock.

Ya durante la semana parece que todo ha vuelto más o menos a la normalidad, según hemos podido comprobar. En una farmacia del barrio de la Ventilla que visitamos, en Madrid, aseguran que no han tenido problema de stock, pero "llevamos dos semanas vendiendo un montón", cuenta María Ángeles, farmacéutica.

Acudimos a otra cercana, donde nada más pedir los test nos dicen también que desde Semana Santa se venden a diario muchos test. De allí nos llevabamos solo nasales, pues no les quedan de saliva. Inés, farmacéutica, comenta la retahíla de factores que han incrementado la venta: "Un catarro, síntomas de alergia, han tenido una reunión y alguien ha dado positivo... entonces se la hacen por descartar".

Al igual que pasó en febrero, con la sequía y las alergias del invierno, la temporada de alergias primaverales confunde a muchas personas con los síntomas, otro factor más a sumar en las razones por las que se busca descartar COVID-19 mediante un test.

¿Séptima ola?

Con la llamada 'gripalización' de la pandemia, además de la reducción de la medidas de prevención también se ha rebajado la vigilancia de la propagación del virus. Así, desde el 28 de marzo ya no se ofrecen datos de contagios de toda la población.

El Ministerio tomó estas medidas al producirse un cambio sustancial en la incidencia del virus, mucho más leve gracias a que el 92% de la población española está vacunada y el efecto menos agresivo de la variante Omicron. No obstante, sí ha continuado haciendo seguimiento de la enfermedad en la población de más de 60 años, así como de las hospitalizaciones, ingresos en UCI y defunciones.

Por eso, y porque con la generalización del uso de test de autodiagnóstico muchos positivos quedan fuera del conocimiento del sistema de salud, es más difícil baremar cómo de extendido está el virus (más allá de la percepción generalizada a nuestro alrededor de que vuelve a haber muchos casos).

También para los expertos, que ahora cuentan con menos herramientas para analizar la situación. No obstante, aunque reconocen este importante aumento de casos, aseguran que esta oleada de contagios, de momento, solo está conllevando hospitalización en la población más vulnerable, según explica a laSexta Marcos Lopez Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI): "Por el momento no es grave porque la población está protegida pero tenemos que vigilar y pedir a la población que no se relaje".

En términos de mortalidad el inmunólogo apunta que este aumento de contagios solo está afectando a la población más mayor.

Para López Hoyos, con los únicos datos de incidencia que conocemos, los de la población mayor de 60 años, se puede extrapolar que el virus está ampliamente extendido a la población general: "Me atrevería a decir que la incidencia es de más de 2.000 [casos por cien mil habitantes]", lo que sería una situación parecida a la de principios de año con la sexta ola, que dejó incidencias de récord.

El repunte de contagios comenzó en el mes de marzo, al menos según lo que indican los datos que ofrece el Instituto de Salud Carlos III sobre mayores de 60 años. En su último informe, del 3 de mayo, destaca los datos dela semana del 17 al 24 de abril, en la que a nivel nacional se revelaba un aumento de casos en personas de 60 años o mayores de un 39%. Sin embargo, los datos de la última semana, la comprendida entre el 25 de abril y el 1 de mayo, reflejan una importante caída en los contagios. De seguir así, y de no ser un bajón relacionado con la recogida de datos, podría suponer el principio del fin de una breve séptima ola.

El presidente de la SEI apunta que el fin de las cuarentenas o la mascarilla en interiores han dado un mensaje de que "el virus se ha ido", pero recuerda la experiencia de otros países como Dinamarca o Suecia que se adelantaron a ello y que tuvieron un pico de contagios posterior. Por eso, insiste, habrá que seguir vigilando las consecuencias que la relajación de medidas de prevención pueda traer.