Es verano y hace calor. Es normal y no debería ser relevante. Pero si hablamos de ola de calor, la cosa cambia. La llegada de una ola de calor africana este jueves que se alargará hasta el sábado y que alcanzará temperaturas de hasta 40 ºC ha hecho que la AEMET lance un aviso especial. ¿Pero qué es realmente una ola de calor? A continuación te explicamos las tres características que deben darse y qué medidas puedes tomar para sobrellevarla.

Temperatura

Se trata de episodios de temperaturas "anormalmente altas", según explican desde la Agencia Estatal de Meteorología. Estas temperaturas altas lo serán en comparación con las medias registradas en una zona y fecha en concreto: es decir, una temperatura anormalmente alta para Sevilla no es la misma que una temperatura anormalmente alta para Burgos.

Este es el ejemplo que utilizan desde la Aemet: en Sevilla aproximadamente el 60% de los días de julio y agosto se registran máximas por encima de 35 ºC y el 25% por encima de 38 ºC. Por tanto, un día con una máxima de 38 ºC en Sevilla será un día muy caluroso, pero no lo suficiente como para ser candidato a 'Ola de calor' en la localidad. Por el contrario, en Molina de Aragón (Guadalajara) la temperatura máxima absoluta registrada hasta la fecha es precisamente 38 ºC, en esta localidad sí podría formar parte de un episodio de 'Ola de calor'.

Tiempo

Una ola de calor no es un episodio aislado de altas temperaturas: debe mantenerse durante varios días. En concreto, durante al menos tres días consecutivos.

Extensión

Para que un episodio de altas temperaturas durante al menos tres días pueda ser considerado ola de calor debe afectar a una parte importante de la geografía. En España esta extensión se mide en el número de estaciones meteorológicas: el 10% de ellas deben registrar dichas temperaturas máximas durante el periodo mencionado.

¿Cómo puede afectar a la salud?

Experimentar durante tres (o más) días consecutivos unas temperaturas anormalmente altas tiene importantes efectos para la salud de las personas, que pueden llevar incluso a la muerte.

Es especialmente importante proteger a los más vulnerables: los niños pequeños (menores de cuatro años) y los ancianos mayores de 65, así como personas que sufren patologías (enfermedades cardiacas o diabetes, entre otras) y quienes toman depresivos o alcohol en exceso, según el Protocolo de Actuaciones ante una Ola de Calor del Ministerio de Sanidad de 2004.

Así podemos protegernos

Los problemas de salud asociados a las altas temperaturas pueden evitarse con medidas muy sencillas recomendadas por el Ministerio de Sanidad:

- Beber mucha agua o líquidos sin esperar a tener sed, salvo si hay contraindicación médica

- Evitar las bebidas alcohólicas, café, té o cola y las muy azucaradas.

- Permanecer en lugares frescos, a la sombra y si es posible pasar al menos dos horas en algún lugar climatizado.

- Tomar duchas o baños frescos con frecuencia.

- Bajar las persianas para evitar que el sol entre directamente a la casa y no abrir las ventanas cuando la temperatura exterior es más alta.

- Evitar usar máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas más calurosas, como las aspiradoras

- Y recuerda, si en casa hay 35 grados o más, los ventiladores sólo mueven el aire, no lo enfrían.

- En cuanto a la alimentación, mejor hacer comidas ligeras que ayudan a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos).

- Evita actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si las actividades son intensas.

- Si tienes que permanecer en el exterior procura estar a la sombra, usar ropa ligera y de color claro, calzado fresco y cómodo que transpire y protégete del sol con un sombrero.