Hay que hablar de esto

El pene pasa de protagonista a tabú: del "falo sagrado" al "pecaminoso"

Los detalles "En las esculturas de la Grecia clásica también pueden verse penes y, además, no de tamaños exagerados", asegura Sigrid Cerveza, sexóloga del Museo de la Erótica Barcelona.

El pene pasa de protagonista a tabú: del "falo sagrado" al "pecaminoso"
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A los humanos nos gusta dibujar penes. Y no es una opinión. Algunos ya se pintaron 6.000 años antes de Cristo. Y es probable que si han visto un coche aparcado con el cristal trasero sucio, alguien haya dibujado alguno. No es algo casual, es un patrón que se repite.

Desde las paredes de cavernas prehistóricas pasando por las obras más famosas del mundo, hasta nuestros principales templos de culto. Ya sea con pintura en spray, a brochazos, o simplemente con el dedo aprovechando un coche sucio, el pene ha sido la mayor fuente de inspiración y creatividad.

Y aunque todos tengamos algo entre las piernas y están por todas partes, hay algo en ver genitales ajenos que todavía nos hace sentir un poco de pudor. Ocurre incluso con el probablemente pene más famoso del mundo. Cuántos habrán contemplado al David de Miguel Ángel preguntándose cuánto tiempo es socialmente aceptable mirar un pene de piedra.

"En las esculturas de la Grecia clásica también pueden verse penes y, además, no de tamaños exagerados. Los grandes tamaños se veían como poco civilizados", explica Sigrid Cerveza, sexóloga del Museo de la Erótica Barcelona. Es el origen de la falocracia clásica que hoy tiene un significado totalmente distinto

"Pasamos de un falo ritual o sagrado al falo pecaminoso", añade. Mostrar un pene trasgrede intencionalmente nuestro tabú cultural de mantener la sexualidad oculta. Y exposiciones como una erótica en Barcelona desafían esa autoridad: "El pudor, la representación de los genitales ha cambiado a lo largo de la historia, pero es importante la contextualización educativa".

Nos recuerdan que en todas las culturas, en todos los formatos, en todas las épocas, los genitales, simplemente, han estado ahí. Lo único que ha cambiado son "los significados que hemos proyectado". Hemos llegado a la Luna y todavía seguimos sin poder hablar de penes.

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