Hijo de un empresario

Un hombre accede a una herencia millonaria gracias a la saliva de su abuelo recogida del suelo

Los detalles Un vecino de un pueblo de Ourense ha sido declarado oficialmente hijo de un empresario fallecido en 2011. Su abuelo ha sido condenado a pagar las costas del proceso judicial.

Imagen de archivo de cribado de saliva.
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Un ourensano de 35 años se ha convertido en millonario de la noche a la mañana y una prueba de ADN habría sido el motivo. Una muestra de saliva recogida en plena calle fue la protagonista de una historia que no ha dejado indiferente a nadie.

La madre de este hombre quedó embarazada sin que su entonces pareja, que veraneaba en Galicia, quisiera hacerse cargo del niño que venía en camino, desentendiénose por completo. Años después, en 2011, el padre murió en México con 65 años dejando con él una herencia millonaria.

Su hijo, que daba por hecho quién era su progenitor aunque este lo negara, contrató un detective privado que viajó a tierras mexicanas para conseguir pruebas y destapar la verdad. El experto decidió seguir al abuelo paterno y recogió un esputo que había depositado en la vía pública.

Tras viajar con las pruebas y realizar un examen de ADN, este vecino de Ourense fue reconocido legalmente como el heredero del empresario. Por su parte, Fernando Osuna, abogado del demandante, relata a EFE este suceso. "Siguió durante un tiempo al abuelo de mi cliente. Le cogió saliva, se analizó en un laboratorio y se consiguió demostrar una relación de padre e hijo", explica.

En concreto, las pruebas dieron un 99,9% de probabilidad de que fuesen familia. El Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Ourense probó que la relación sentimental previa entre la madre y el empresario fue verídica y que ambos tuvieron un hijo.

Por su parte, el abuelo paterno se negó hasta en tres ocasiones a realizarse una prueba de ADN en España como el juzgado le solicitaba. El juez consideró que esa negativa era un indicio de certeza. En 2017, una sentencia en el Tribunal Supremo ya recogía que si el demandado se negaba, y con pruebas suficientes, esa negativa puede ser tomada como una declaración de certeza.

El juzgado también le impone al abuelo paterno el pago de los costes del proceso, poniendo fin a una historia familiar de película.