VIOLAR EL SECRETO DE CONFESIÓN CONLLEVA LA EXCOMUNIÓN

VIOLAR EL SECRETO DE CONFESIÓN CONLLEVA LA EXCOMUNIÓN

El choque entre las leyes de la iglesia y las civiles ante la confesión de un delito: "Yo tengo dudas como ser humano; como sacerdote no puedo"

Las leyes de la iglesia y las leyes civiles chocan en algunos casos y pueden ser irreconciliables. Violar el secreto de confesión conlleva la excomunión directa. También el Código Penal incluye penas de cárcel a quien revele secretos conocidos por su profesión. En Australia intentan obligar por ley a los confesores a revelar casos de abuso sexuales a menores.

laSexta.com | | 16/09/2018

Si un sacerdote conoce un delito durante una confesión la iglesia católica le obliga a guardar silencio. De lo contrario, las reglas del derecho canónico son estrictas: "Quedaría automáticamente excluido de la iglesia", afirma un sacerdote.

Ante el aumento de casos conocidos de pederastia dentro de la iglesia católica, hay legislaciones que intentan frenar esta situación. El pasado mes de junio, Australia aprobó una ley que obligaría a romper ese secreto de confesión en caso de conocer un delito. "Un sacerdote que no rompa el secreto de confesión podría ir a la cárcel o puede ser sancionado con multas por no cumplir con la obligatoriedad de denunciar", apunta Jesús Bastante, redactor jefe de 'Religión Digital'.

En España, por ejemplo, la Justicia no llama a los sacerdotes para declarar lo que han conocido en secreto de confesión ya que ese secreto está regulado por el reglamento de protección de datos. Para los curas, violar esa norma es un conflicto que va más allá de la propia conciencia. "Yo tengo dudas, pero mis dudas son razonables como ser humano; como sacerdote no puedo", cuenta el sacerdote Luis Ángel Rodríguez Patiño.

Tan solo existe un mínimo reducto a través del cual un sacerdote sí podría revelar un crimen. Jesús Bastante, redactor jefe de 'Religión Digital', explica que "tendría que obligar, entre comillas, al que se confiesa a que se lo contara después, porque si no, no podría utilizar esa información aunque le hayan dado permiso".

Es decir, el delito tendría que contarse obligatoriamente al margen de lo que la iglesia católica reconoce como sacramento de la confesión. Entonces, ¿qué debe prevalecer: las leyes civiles o el derecho canónico? Hay expertos que lo tienen claro. "Yo creo que todos los delitos que se confiesan no deberían regirse por ese secreto de confesión; las leyes civiles siempre están por encima de las leyes religiosas", afirma la teóloga feminista, Margarita Pintos.

Pero para ello sería necesario un cambio en el Código Penal o, por su parte, una modificación radical de las normas de la iglesia católica.

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