El delta del Ebro se encuentra en la provincia de Tarragona, al sur de Cataluña. En la provincia podemos dar con montañas y playas preciosas, pero no encontrarás un lugar tan extraño y único como este. Su enclave se declaró Parque Nacional en 1983, según ebre.com, la primera web de información turística de las Terres de l’Ebre.

Cuenta con una extensión de 350 kilómetros cuadrados, por lo que se ha convertido en el cuarto delta más grande del Mediterráneo. Así lo confirman en Ingeoexpert, plataforma de formación técnica especializada, entre otras áreas, en Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente. En el lóbulo central y la desembocadura del río Ebro se encuentra la llamada isla de Buda, flanqueada por dos pequeñas penínsulas o semi-deltas: la península del Fangar, al norte, y la bahía de los Alfaques, al sur.

Qué visitar en el delta del Ebro

En la página oficial de turismo de esta localización puedes dar con los mejores sitios a los que acudir para hacer de tu viaje una experiencia única. También incluyen una pequeña descripción de cada rincón. Aquí puedes descubrir toda esa información.

  • La isla de Buda

Cuenta con una extensión de cinco kilómetros cuadrados y es la isla más grande de Cataluña. Desde que empezó a formarse en el siglo XVIII, fue creciendo durante 200 años y gracias a los sedimentos aportados por el río llegó a tener 1600 hectáreas de superficie.

En las últimas décadas, ecoavant, revista relacionada con el medio ambiente, confirma que por falta de sedimentos y efectos asociados al cambio climático, la tierra firme de este espacio retrocede hasta 17 metros al año.

Además, la isla está amenazada por los desastres naturales que ha sufrido la tierra en los últimos años, confirma la revista. Hacen referencia a la tremenda tormenta ‘Gloria' de 2020, que tras vientos huracanados, lluvias torrenciales y un oleaje inusual la zona quedó destrozada.

Los efectos del cambio climático hacen que estos desastres naturales sean cada vez más habituales, por lo que puede que sea el rincón de Europa más amenazado por el calentamiento global, advierten los expertos mencionados en la revista.

  • Desembocadura del Ebro

El río Ebro se sitúa al noroeste de la península Ibérica y es el más largo y caudaloso de España. En su desembocadura se forma un paisaje único, con un ancho río rodeado de un entorno natural.

Alrededor de la zona, se encuentran espacios naturales protegidos como El Garxal, la isla de San Antonio y la isla de Buda. Además, se pueden observar extensos campos de arroz.

  • La punta del Fangar

El delta del Ebro está compuesto generalmente por un paisaje verde, pero también existe un sitio desértico y arenoso. Así es La Punta del Fangar, también conocida como el desierto del delta del Ebro. Es uno de los sitios más visitados y la única manera de acceder a ella es caminando.

Consta de un faro, La Faroleta. Resalta gracias a su gran tamaño y por ser la única construcción en toda esta zona desértica. Debido a que es el único lugar con sombra en todo el Fangar, en la página oficial de turismo mencionan que es el lugar ideal para descansar.

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  • El trabucador

Si visitas el delta del Ebro no te puedes ir sin visitar la playa El Trabucador. Está compuesta por una enorme barra de arena que se adentra en el mar, conectando el delta del Ebro con la Punta de la Banya. En ella se hallan dos playas diferentes: una exterior, que da al mar Mediterraneo, y otra interior, en la bahía de los Alfaques.

La barra de arena se puede recorrer en coche. Aun así, el auto solo puede atravesar 2 kilómetros de está extensión. Los restantes 6,5 kilómetros pueden realizarse a bicicleta o a pie.

Esta es la zona del Delta ideal para realizar actividades acuáticas como kitesurf, paddle surf y windsurf. Además consta de un muelle que es el lugar perfecto para ver la puesta de sol, ya que conecta con las montañas de San Carlos de la Rápita.

  • Mirador Swarovski

Desde el mirador Swarovski en el Riet Vell puedes observar los flamencos. Es uno de los observatorios más importantes del delta del Ebro y es el único mirador con acceso cerrado. Su ventaja es la proximidad de las aves. Eso da opción a fotografiarlas sin la necesidad de un objetivo de largo alcance.

Además, el delta del Ebro cuenta con Zonas de Especial Protección para las aves. “El espacio marino del delta engloba una de las zonas marinas de alimentación más importantes para las aves marinas en todo el Mediterráneo”, detalla el Ministerio de Transición Ecológica de España.

Cataluña acoge la colonia de gaviota de Audouin más importante del mundo y esta es también una de las mejores zonas de Europa para observar algunas especies, por el fácil acceso a las áreas de observación. Así lo destacan en la Guia Oficial de Turismo Ornitológico de Catalunya.

Si te gusta el ‘birdwatching’, es decir, el avistamiento de aves, las mejores épocas para la observación de aves son primavera y otoño. En esa época, el clima mejora y los arrozales se llenan de agua. En cuanto a la hora, en la web oficial del municipio Deltebre recomiendan ir por la mañana y al atardecer.

Dónde comer y dormir

A parte de sus rincones maravillosos, la gastronomía del delta del Ebro no deja indiferente a nadie gracias a sus productos autóctonos. Si quieres disfrutar de la cocina mediterránea este es tu sitio.

Entre los principales productos gastronómicos se encuentran el arroz, los mejillones, las ostras, las galeras, las alcachofas y el atún rojo, según la web oficial de turismo. Y no nos olvidemos del aceite de oliva, ya que este se cultiva y produce principalmente en las zonas más montañosas del alrededor del delta del Ebro.

A raíz de estos productos, los platos típicos que encontrarás en los restaurantes de la zona son la paella marinera, el arroz caldoso, el fideuá, platos elaborados con anguila y pato…

Pero no todo es comer y visitar lugares con encanto. En un viaje como este donde hay muchos sitios a los que acudir y normalmente se pasa el mayor tiempo fuera del alojamiento, es importante descansar bien. Depende de las características que busques, la web oficial de turismo hace una selección de sus alojamientos. Puedes optar por dormir en hotel, apartamento, casa rural o camping.

En plena desembocadura del río Ebro podemos encontrar un camping en el que se pueden realizar diferentes actividades como pasear en barco, surfear, bucear… En la mayoría de alojamientos se destaca la naturaleza, el descanso y en muchas ocasiones la cocina tradicional.