Han pasado 20 años tras la muerte de Déborah Fernández-Cervera, una joven de 21 años asesinada en Vigo en el 2002. La investigación de su caso ha sido tumultuosa y llena de altibajos, con pistas recurrentes, amenazas de dar carpetazo y una lucha constante de la familia por encontrar nuevas pruebas. Recientemente, y tras dos décadas desde que ocurrió el asesinato, se han anunciado pistas nuevas: un móvil sin tarjeta SIM, cintas de vídeo, fotografías y varios documentos policiales traspapelados en su día y que, por ende, nunca se presentaron ante el juzgado.

Para entender la cronología de todo este turbulento caso habría que comenzar por el principio; 30 de abril de 2002. Ese fatídico ‘Día 0’ Déborah salió de su casa en la zona de Alcabre para hacer ejercicio, sin embargo, nunca regresó a casa y 24 horas después se anunció oficialmente como desaparecida por la Policía. Diez días después, a 40 kilómetros de su domicilio, su cuerpo fue encontrado sin vida en una cuneta de una carretera de O Rosal, desnudo, tapado con vegetación y rodeado de pistas falsas. Además, había indicios de que su cuerpo había sido preservado en algún tipo de frigorífico tras su muerte, por lo que aquella cuneta no fue, aparentemente, el lugar de los hechos.

Se concluyó que el semen encontrado dentro del cuerpo de la chica había sido añadido post-mortem así como el condón a su lado; puesto deliberadamente para que el crimen pareciera un asalto sexual con resultado de muerte. El ADN del semen no coincidía con ninguno de los obtenidos en la criba que se realizó, por lo que sospecharon que el culpable podría haberlo obtenido de algún lugar que frecuentaran las parejas para encuentros sexuales.

Sin embargo, la investigación se encontró con un punto muerto al no tener ningún sospechoso. No fue hasta el 2006 cuando intentó buscar información por otra vía mediante inspección del disco duro de la joven. A pesar de esto, el caso se cerró en el 2010, sin ninguna respuesta o dirección para la familia.

Sin embargo, el 7 de noviembre del 2019 la solicitud de la familia fue aceptada y se reabrió el caso con un nuevo equipo de investigación. No fue hasta ese año que las conclusiones del estudio del disco duro se trasladaron al juzgado y en esta ocasión la investigación la realizó Lazarus Technology, la compañía que obtuvo información del móvil de Diana Quer.

Otro callejón sin salida. La información, correos electrónicos y varios mensajes de Messenger fueron borrados del ordenador de la chica en su momento por lo que no se encontraban pistas concluyentes y la compañía tenía que trabajar contrarreloj antes de que el caso prescribiera, el 30 de abril de 2022.

El 18 de mayo de 2021 el cuerpo de Déborah fue exhumado para buscar nuevas pruebas por solicitud de la familia; en esta ocasión el Instituto Nacional de Toxicología (INT) confirmó que hay ADN masculino debajo de sus uñas el 19 de junio de 2021. Un año después, el 28 de marzo de 2022, se obtienen los resultados: el ADN coincide con el de un vecino de Deborah, un hombre que en su momento testificó que había visto como el cuerpo de Déborah era metido en una furgoneta con los pies por fuera. Su ADN fue obtenido en el cribado, pero el análisis no podía asegurar al 100% la coincidencia del ADN por lo que la jueza de Instrucción número 2 de Tui no lo citó como investigado.

Sin embargo, esta pista creó una contradicción. Hasta el momento el único sospechoso de la muerte era el exnovio de la joven, Pablo P.S-L., ya que había testificado en cinco ocasiones y ofrecido testimonios contradictorios; incluso llegó a admitir que había mentido en alguna ocasión para no verse incriminado. Él y Déborah habían terminado en diciembre de 2001, sin embargo, el día de la muerte de la chica él había regresado a Vigo y la había llamado por la mañana, aunque él aseguró no haberla visto en persona. Pero el ADN encontrado en Déborah no coincidía con el suyo.

Al no haber pistas concluyentes sobre ningún otro sospechoso, el caso de Déborah fue prescrito, por lo que no se continuaría ninguna nueva línea de investigación y solo se admitiría a su exnovio como el sospechoso.

Pero cuando todo parecía estar topándose, nuevamente, con un callejón sin salida, otra pista fue encontrada: un móvil sin tarjeta SIM, cintas de vídeo, fotografías y varios documentos policiales traspapelados y que nunca se presentaron. El hallazgo se hizo el 9 de septiembre de 2022 y la familia de la víctima hizo público el oficio el 12 de septiembre, según adelantó ‘La Voz de Galicia’. Estos nuevos dispositivos y pruebas se encontraron cuando se digitalizaban los documentos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) central, dentro del Complejo Policial de Canillas, en Madrid.

"¿Cómo se puede haber ocultado un teléfono móvil durante todos estos años? ¿Sin tarjeta SIM?", se cuestionó la familia. Por parte de la familia hay muchas acusaciones de negligencia de la Policía, de una cadena de “chapuzas” que han alargado el caso. La familia no entiende por qué la Policía no indagó más en la treintena de llamadas en blanco que hizo la joven, por qué se tardaron años en mandar a registrar el disco duro del ordenador, así como el coche del exnovio (ocho años después), por qué no se comprobó el ADN debajo de las uñas en la autopsia inicial o por qué había PVDC —material empleado para el envasado de alimentos, entre otros usos— en el cuerpo exhumado que dejaron atrás los forenses.

Cronología del caso Déborah

  • 30 de abril de 2002: es el último día que se la ve con vida
  • 1 de mayo de 2001: la Policía anuncia oficialmente su desaparición
  • 11 de mayo de 2002: aparece su cuerpo sin vida
  • 2006: sin avances en la investigación, se inspecciona el disco duro de la joven
  • 2010: una vez más, sin avances, el caso se da por cerrado
  • 7 de noviembre de 2019: se acepta la solicitud de la familia para reabrir el caso
  • 18 de mayo de 2021: el cuerpo de la joven es exhumado para buscar nuevas pruebas
  • 19 de junio de 2021: la autopsia revela ADN masculino debajo de sus uñas
  • 28 de marzo de 2022: se confirma que el ADN corresponde a un vecino de la joven
  • 9 de septiembre de 2022: aparecen varias pruebas "traspapeladas" durante 20 años