El poder de la luz
De las bombillas de toda la vida a las LED como forma de ahorro: una buena iluminación revive la casa y las facturas
El contexto Laura Muñoz Vázquez, socia de Emmme Interiorismo, sostiene que hoy en día cuentan "con sistemas de regulación para todo tipo de iluminación que permite crear diferentes escenas". "En la entrada necesitamos iluminación general que nos permita coger llaves y mirarnos al espejo", explica.

Resumen IA supervisado
La iluminación fría de techo está siendo reemplazada por opciones más eficientes y estéticas. Los expertos destacan la diferencia entre alumbrar e iluminar, y sugieren analizar el propósito de la luz en cada espacio para ahorrar. Laura Muñoz Vázquez de Emmme Interiorismo señala la importancia de sistemas regulables que crean diferentes escenas. En las entradas se necesita iluminación general, mientras que en zonas de día se pueden usar focos. Para comer, se recomienda una luz cálida y decorativa, y para trabajar, una potente y neutra. Raquel Acebrón Bellanco resalta el ahorro energético de las bombillas LED frente a las halógenas, con un ahorro del 60-80%.
* Resumen supervisado por periodistas.
La tiranía de la luz fría de techo iluminando nuestros hogares está llegado a su fin: ni favorece, ni acompaña, ni sale rentable. Y es que a veces un pequeño gesto puede hacer que todo cambie en cualquier habitáculo, tanto de manera estética como económica.
Tal y como dicen los expertos, una cosa es alumbrar y otra iluminar y una manera y una manera de ahorrar, dicen, es analizar para qué queremos la luz en cada espacio.
Laura Muñoz Vázquez, socia de Emmme Interiorismo, sostiene que hoy en día cuentan "con sistemas de regulación para todo tipo de iluminación que permite crear diferentes escenas".
"En la entrada necesitamos iluminación general que nos permita coger llaves y mirarnos al espejo", explica. "Luego, damos paso a iluminación general para la zona de día, donde se pueden poner muchos focos", agrega.
Así, narra que para la zona de comer se puede instalar una lámpara más decorativa y cálida, mientras que para la zona de trabajo, es mejor contar con una luz más potente a la par que neutra.
La clave por tanto no es cuánta hay, sino cuál encendemos y cuál elegimos. Por su parte, la responsable de Iluminación Raquel, Raquel Acebrón Bellanco, expone la gran diferencia de gastos entre una bombilla halógena de 300 vatios y una de led de 15 vatios.
"Por ejemplo, una bombilla de las que tenemos todos en casa, de las de toda la vida, puede sustituirse por una de led. El ahorro energético es brutal, un 60-80% en el contador de la luz", añade la experta.
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