Ni un año llevamos de pandemia y ya hemos perdido la cuenta de todas las cosas que queríamos hacer pero que se han quedado, al menos de momento, en el tintero: ese viaje de fin de carrera, esa fiesta de jubilación de un compañero, esa boda de una amiga o esa reunión de antiguos alumnos del instituto.

Lamentablemente, no todo lo que nos han quitado el virus y sus posteriores restricciones lo vamos a poder recuperar con el tiempo. Con el Día Internacional de la Educación, celebrado este 24 de enero (aunque sea virtualmente), es inevitable no acordarse de aquel día que nuestros hijos, sobrinos o nosotros mismos fuimos a clase sin saber que sería la última vez en muchos meses. Todo lo que vino después lo recordamos perfectamente: clases a distancia, exámenes virtuales, reuniones por 'Zoom'… y un sinfín de situaciones que jamás habríamos imaginado y que han perjudicado más que beneficiado a los niños y jóvenes de todo el mundo.

La tercera edición del Día Internacional de la Educación ha girado en torno a las consecuencias de la pandemia entre los estudiantes, bajo el lema 'recuperar y revitalizar la educación para la generación COVID-19'. El motivo, no hay duda, es que este sigue siendo uno de los aspectos de nuestra vida que más ha sufrido con la llegada del coronavirus. Estas son las principales razones.

Sube el abandono escolar, baja el rendimiento académico

Durante la primera ola de la pandemia, 1.370 millones de alumnos, casi el 80% de la población estudiantil del planeta, se vio afectada por el cierre de las escuelas, según cifras de la UNESCO. Este mes de enero la cifra ha bajado considerablemente, aunque sigue siendo alta: 258 millones no están yendo a clase de forma presencial (el 14,7% de los alumnos).

Esta distancia con los docentes, los compañeros y el entorno educativo se ha traducido en un abandono escolar sin precedentes. Alerta UNICEF de que hasta 24 millones de niños en todo el mundo corren el riesgo de abandonar la escuela en los próximos meses y esto les hace más vulnerables frente a la violencia, el abuso y la explotación.

La preocupante situación en España

Si bien los peores datos apuntan a los países en vías de desarrollo, en España la situación es también preocupante, porque actualmente somos el país de la Unión Europea con una mayor tasa de abandono prematuro de los estudios y la formación profesional, con un 17,3% de los estudiantes, frente al 10,2% de la media del continente, según un informe elaborado por la Comisión Europea.

Este porcentaje, además, podría crecer 1,7 puntos a corto plazo y en algunas Comunidades Autónomas podría llegar al 20% o el 30% del alumnado, según explica a laSexta.com Álvaro Ferrer, técnico de incidencia política y equidad educativa de la ONG 'Save the Children'."Hay una desvinculación progresiva", apunta.

Entre los motivos de este absentismo escolar están la falta de motivación y el miedo al contagio, resume para laSexta.com Pilar Calvo, coordinadora de Psicología Educativa del Consejo General de Psicología de España. "Algunos llevan sin ir al colegio desde septiembre por la fobia a contraer la enfermedad, y están recibiendo atención psicológica por ello", explica Calvo.

Somos el país de la Unión Europea con una mayor tasa de abandono prematuro de los estudios y la formación profesional, con un 17,3% de los estudiantes...

En cambio, en otros centros, como la UNED, el número de alumnos matriculados ha crecido a raíz de la emergencia sanitaria. "Para este curso, la matriculación ha aumentado un 13%", cuenta a laSexta.com su rector, Ricardo Mairal Usón.

Pero no solo preocupa el abandono, sino también la caída en el rendimiento académico. "Todavía no tenemos datos de España, pero otros países de Europa sí reflejan en cifras esta pérdida de aprendizaje. En Países Bajos, por ejemplo, han demostrado que durante el confinamiento no se avanzó nada", lamenta Ferrer. Un argumento que tratan de desmontar desde los centros especializados en la educación a distancia. "Nuestros egresados están acostumbrados a imponerse su propio ritmo, adquieren mucha disciplina y eso se demuestra en que luego son los primeros por nota en muchas oposiciones", expone Mairal.

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La brecha digital, otra causa más de desigualdad

Las nuevas rutinas a las que ha obligado la pandemia, con explicaciones a distancia y el ordenador y el móvil como únicos compañeros de clase, no ha afectado a todos por igual. Y es precisamente por eso, porque algunos ni siquiera cuentan con un ordenador al que conectarse o no saben utilizarlo. Según datos del INE, en torno al 8% de los hogares españoles no disfruta de conexión regular a Internet y al menos el 11% de los menores de 15 años no tiene acceso a una computadora. "Y no solo es porque no tengan ordenador. En algunos casos la familia no tiene conocimientos informáticos suficientes y no pueden ayudar a sus hijos", asegura Ferrer.

Estas carencias, según el responsable de 'Save the Children', afectan sobre todo a las familias de clases socioeconómicas más bajas y a las de zonas rurales. "En esto llueve sobre mojado porque ya antes había muchos problemas de equidad educativa. Si volvemos a Países Bajos, allí las desventajas de la educación a distancia han afectado un 55% más a los alumnos con menos recursos. Y aquí en España debe ser parecido, porque las medidas que se han tomado también son similares", explica.

La psicóloga Pilar Calvo advierte de que esta brecha digital puede conducir a un aumento del fracaso escolar en estas cohortes sociales. "Eso significa que estos jóvenes, que ya de por sí son los que menos tienen, se quedan sin alternativas profesionales y esto repercute en su autoestima. Es un reto que deben afrontar todas las autonomías en España, independientemente de las clases sociales de estos niños y de si viven en un ámbito urbano o rural", reclama.

La psicóloga Pilar Calvo advierte de que esta brecha digital puede conducir a un aumento del fracaso escolar en estas cohortes sociales...

Por si fuera poco, las clases 'online' no solo ponen de manifiesto las desigualdades que existen a nivel económico, sino que también perjudican especialmente a los alumnos con más dificultades de aprendizaje.

Así lo han notado, por ejemplo, en el Colegio Tres Olivos, un centro en Madrid donde conviven alumnos sordos y oyentes. "Las clases online en grupo son complicadas, porque los alumnos se interrumpen, hay ruido de fondo, las caras se ven muy pequeñas… y a los estudiantes con problemas de audición les cuesta leer los labios", narra a laSexta.com su jefe de estudios, Marcos Monfort.

"Para los oyentes no es un problema, porque pueden suplir esa falta de información con otras estrategias, pero los sordos tienen que hacer un esfuerzo enorme para decodificar los mensajes. A veces se pierden la mitad de lo que se dice y para ellos es más complejo mantener la concentración a través de una pantalla", lamenta Monfort. Por eso, han decidido que esta parte del alumnado tenga siempre clases presenciales, les han anticipado los contenidos para que sigan bien las explicaciones y les han ofrecido clases 'online' de refuerzo.

En el Colegio Público de Educación Especial Guadarrama, en Madrid, también están sufriendo las consecuencias de aprender desde casa. "Entrar en el rodaje del confinamiento fue muy complicado desde el punto de vista emocional. Estuvimos muy cerca de las familias, los profesores hacían videollamadas…, pero estos niños necesitan la rutina y muchos vivieron alteraciones de comportamiento, sobre todo los que tienen autismo", recuerda para laSexta.com su directora, Virginia Zamarra.

Este curso, aunque han podido volver a clase, también está siendo un reto. "No hemos podido hacer reuniones grupales, ahora todo es más individualizado. Tampoco hay contacto físico, tienen que mantener la distancia, no pueden compartir… y esto para ellos es más necesario que para nadie", cuenta Zamarra. Las salidas al entorno y los deportes de equipos, tan importantes en este tipo de centros, también han quedado cancelados.

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Su salud mental, en peligro

La escuela, tanto o más que un aprendizaje académico, es un contexto para interactuar y para desarrollar habilidades sociales con los iguales (los compañeros) y con los que no lo son (profesores, directores…). "En el colegio, los niños aumentan sus destrezas, capacidades y aptitudes, se desarrollan personal, emocional y socialmente… y además es divertido para ellos", resume Álvaro Ferrer.

Con la educación a distancia, esa oportunidad de crecimiento personal desaparece, y esto tiene consecuencias inmediatas para los niños. "Aquí habría que diferenciar, de momento, tres etapas: el confinamiento de la primera ola, el comienzo del curso 2020/2021 y la vuelta de Navidad", señala la psicóloga Pilar Calvo.

De marzo a mayo, los niños y adolescentes fueron los que menos atención recibieron, comenta Calvo, a pesar de que la separación del entorno escolar causó alteraciones emocionales, somatizaciones y trastornos de sueño en muchos de ellos. Añade Ferrer que, de nuevo, los más afectados fueron los niños vulnerables, que manifestaron tristeza y estrés.

"Es verdad que algunos lo llevaron bien porque pudieron pasar más tiempo con sus familias del que pasaban antes", reconoce ella, "pero otros aprovecharon ese tiempo para conectarse a las redes sociales, para acceder a páginas de pornografía… y esto ha provocado problemas conductuales y adicción a las tecnologías".

Con el comienzo de curso en septiembre, aparecieron las dificultades para recuperar los hábitos perdidos y también la ansiedad y el miedo al contagio. "Hubo casos de niños que no querían ir al colegio e incluso fingían tener síntomas para que les mandaran a casa, porque es donde estaban más seguros", explica Calvo.

En la época actual, en la que están volviendo a subir los contagios, la psicóloga detecta un gran desgaste emocional, irritación y crispación. Reconoce que algunos dan síntomas de tristeza y depresión y que tienen miedo al aislamiento social y a perder a los amigos que no pueden ver. El responsable de 'Save the Children' apunta también que la frustración y el aburrimiento que sienten los niños por no poder ver a sus compañeros es causa de "confusión, soledad, enfado y hasta pánico".

Aunque para algunos alumnos no ir al colegio pueda ser motivo de alegría y alivio, la falta de socialización y de aprendizaje podría traer consecuencias en el futuro.

Pero hay más frentes a los que se han enfrentado durante estos meses. "Los niños no han podido digerir bien la muerte de seres queridos, porque los procesos de duelo no han existido, y el miedo de sus familias por los ERTE, la pérdida de ingresos… también les afecta a ellos", argumenta Calvo. Por estos motivos advierte de un crecimiento, aunque poco significativo, de las ideas suicidas entre jóvenes en los últimos meses.

Y aunque para algunos alumnos no ir al colegio pueda ser motivo de alegría y alivio, la falta de socialización y de aprendizaje podría traer consecuencias en el futuro. Ferrer prefiere ser prudente, porque según él "es pronto para decir si habrá efectos a largo plazo", pero la psicóloga educativa sí señala que "pueden aparecer trastornos de ansiedad y fobias que, si no se atienden ahora, van a ir a peor".

Por si fuera poco, el cambio de modelo educativo que ha conllevado el riesgo de contagio no solo afecta a los niños: también, y de forma parecida, a sus profesores. Según una encuesta de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el 92,8% de los docentes en España sufren desgaste emocional, estrés, angustia o ansiedad a causa del confinamiento y de la educación a distancia. Además, el 77% de ellos cree que las tareas burocráticas fijadas tras el estado de alarma son 'excesivas' y el 89% reconoce haber dedicado más horas al trabajo de las fijadas por convenio.

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La educación a distancia: ¿ha venido para quedarse?

Con la pandemia han salido a la luz, por su aumento, las desigualdades existentes entre la población española en el acceso a dispositivos, a la conectividad y a las herramientas, según indica en su página web el Ministerio de Educación. Por ello, en junio de 2020 esta institución puso en marcha el programa 'Educa en digital' para facilitar 500.000 equipos informáticos a los alumnos más vulnerables para este curso 2020-2021.

Esta digitalización, defienden desde el Ministerio, pretende contribuir al cierre de la brecha digital. Además, a través del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado, se ha multiplicado la oferta de cursos y herramientas digitales a disposición de los profesores.

Sin embargo, Álvaro Ferrer no se muestra muy optimista con esto. "El sistema educativo tiene un problema que no va a resolver la tecnología, aunque la digitalización sea necesaria. Además, hasta donde sabemos no han llegado todavía muchos de estos equipos y la contratación de personal va muy lenta", detalla.

La psicóloga Calvo trata de transmitir algo de esperanza. "Es momento para la resiliencia. Ante la adversidad, tenemos que sacar la máxima fuerza posible", dice. Una fuerza que en la UNED tiene un nombre propio: AvEx, un aula virtual que permite realizar exámenes en línea a muchos de sus estudiantes desde todo tipo de dispositivos electrónicos. Un 'secreto' que no han tenido problema en compartir con otros centros. "Desde varias universidades nos han preguntado qué aplicación utilizamos, y les hemos enseñado cómo funciona AvEx", explica Mairal, su rector.

Además de esta herramienta, en esta universidad han desarrollado el Proyecto UNED100%, para garantizar la evaluación de los estudiantes que no disponen de medios técnicos o tecnológicos, de los alumnos discapacitados, de los que se encuentran en prisión… A algunos de ellos se les permite examinarse de forma presencial en los centros asociados y a otros se les ofrece apoyo 'online' antes y durante los exámenes, según la web de la universidad.

"El sistema educativo tiene un problema que no va a resolver la tecnología, aunque la digitalización sea necesaria".

Siendo todavía una incógnita si la educación a distancia será algo pasajero en España o si ha venido para quedarse más allá de esta crisis, el Ministerio de Educación avisa en su página web de que la digitalización de la educación "es necesaria con independencia de que puedan darse emergencias sanitarias similares a la vivida en los últimos meses".

Mairal está convencido de ello y recomienda que se apueste por la enseñanza 'online' porque las tecnologías que la hacen posible ya son una realidad. "Su principal ventaja es la flexibilidad: puedes estudiar desde cualquier parte del mundo, a tu ritmo y desarrollar tu propio itinerario según tus circunstancias", argumenta. Aunque confiesa que lo ideal sería implantar un modelo semipresencial, porque "mezcla las bondades de la presencialidad con el aprovechamiento de los mejores recursos tecnológicos".

En esto Ferrer sí está de acuerdo. "Se pueden estudiar las maneras de sacar partido a los modelos híbridos, pero no cabe duda de que la educación presencial es insustituible", asegura.

Desde luego, si la educación 'online' no llega a alcanzar las cotas de protagonismo que tuvo en la primera ola de la pandemia, algo que se antoja realmente difícil, por lo menos sí irá haciéndose un hueco que nos habría parecido impensable antes de que este virus apareciese para cambiar nuestras vidas por completo.