2017 comenzó con un grito al unísono: "No son muertes, son asesinatos". Porque este será recordado como el año en el que el movimiento feminista alzó la voz. El 21 de enero, el primer día con Donald Trump como presidente de Estados Unidos, cientos de miles de mujeres de todo el mundo salieron a la calle. "Son momentos difíciles para ser mujer e inmigrante en este país", recordaba la actriz America Ferrera tras la toma de posesión de Trump.

El feminismo registró otra jornada histórica en España con una multitudinaria manifestación en Madrid por el Día de la Mujer. Es la reacción de la sociedad a la violencia sexual, la discriminación por género y el acoso a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Contra el feminicidio, la expresión más brutal de esa violencia, protestan desde el movimiento 'Ni una Menos' en Latinoamérica.

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Un grito que llegó hasta el certamen de Miss Perú. "Mis medidas son: 'una niña muere cada diez minutos por la explotación sexual'", denunció la aspirante de Lima Samantha Batallanos. Y en 2017, el feminismo aireó los despachos de Hollywood.

A mediados de año, varias mujeres denunciaron al productor Harvey Weinstein por acoso y violación. Fue solo el principio; el gesto alentó a otras mujeres a denunciar a sus agresores por una lacra que también afecta a nuestro país, como denunció la directora y actriz Leticia Dolera. En 2018, el feminismo se enfrenta al reto de integrar a todas sus versiones con perspectiva de raza, etnia, religión, clase o sexualidad.