Torra ha criticado la constitución de algunos ayuntamientos desde el pueblo natal de Puigdemont. "Tuve un sentimiento agridulce, no sólo por lo que pasó en el Ayuntamiento. Hubo pactos inaceptables. "La unidad estratégica pasa por la unidad de todas las fuerzas independentistas".

Pactos como los de Sant Cugat del Vallès, donde ERC ha arrebatado la alcaldía a Junts per Catalunya con los votos del PSC.

Votos socialistas que en Barcelona permiten a Colau retener el bastón de mando. El vencedor de las elecciones anticipa una oposición dura. "No seremos aliados dóciles", ha dicho Margall, concejal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona.

Colau intentó esquivar la cuestión nacional, pero no hay dudas sobre la prioridad de su socio, PSC. En la constitución del Ayuntamiento de Barcelona, las palabras de Valls desataron abucheos.

Presente estaba Joaquim Forn que asistía para jurar el cargo y minutos después se subía al coche para volver a la cárcel.

No cruzó, como hicieron el resto de concejales, la Paza Sant Jaume. Sonora pitada a Colau en su camino hacia el Palau de la Generalitat. Una de sus concejalas, Laura Pérez, denuncia insultos machistas. "Cruzar la plaza con centenares de personas gritándonos putas, guarras y zorras".

Lejos en el tiempo, cuatro años antes, el fervor de los votantes de Colau en su primera investidura. Al otro lado de la plaza, encuentro con Torra en unas horas bajas en la relación de Colau con los independentistas. Colau se acordó de los presos.

Vall se negó a dar la mano a Torra. El motivo, lo adelantó laSexta: llamarle "casta" en último pleno del Parlament. Torra ironiza y compara la elegancia de Valls con la de Trias, que, recuerda, siempre daba la mano a todo el mundo.