León XIV en Canarias
El papa clama en Arguineguín por la "dignidad de los migrantes": "No son números ni expedientes. Su vida debe ser protegida"
Los detalles El anterior papa, Francisco, había planeado estar en el muelle de Arguineguín. Había visto el drama de miles de migrantes en plena pandemia, atrapados en ese muelle, hacinados y en condiciones lamentables. Entonces se le bautizaba como "el muelle de la vergüenza". Finalmente Francisco no pudo ir, pero hoy León XIV ha cumplido ese deseo. Ha escuchado y hablado con supervivientes, con la gente que les salva de un mar que es su condena y con quienes les acogen cuando consiguen llegar a tierra.

Resumen IA supervisado
El muelle de Arguineguín ha sido rebautizado como el "muelle de la esperanza" tras la visita del papa León XIV, quien ha destacado la dignidad de los migrantes y ha instado a Europa a no acostumbrarse a que sus aguas sean "cementerios sin lápidas". En su discurso, el pontífice ha pedido mayor responsabilidad a políticos y la comunidad internacional para proteger la vida de los migrantes. León XIV ha escuchado testimonios desgarradores, como el de una mujer víctima de trata y el de una migrante peruana que logró crear su propia empresa tras años de lucha. Voluntarios y rescatistas también compartieron sus experiencias, buscando romper con los discursos de odio y ofreciendo una visión amplia de la crisis migratoria.
* Resumen supervisado por periodistas.
El muelle de Arguineguín hoy ha sido rebautizado como el "muelle de la esperanza". León XIV se ha dado un baño de masas. Entre ellas, multitud de migrantes, a los que ha honrado desde el principio, clamando por su "dignidad".
"Queridos migrantes, antes de decir nada, quiero inclinarme ante su dignidad", ha comenzado el pontífice en un discurso en el que ha hecho una petición clara de responsabilidad a políticos y comunidad internacional. "Europa no puede acostumbrarse a que sus aguas sean cementerios sin lápidas", ha señalado León XIV. "No son números ni expedientes. Su vida debe ser protegida", ha insistido pidiendo a gobiernos, organizaciones internacionales, a las comunidades cristianas y a la propia Iglesia mayor implicación.
El papa se ha mostrado en contra de la falta de empatía con el drama migratorio y "la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por olvido".
El pontífice ha escuchado testimonios desgarradores. Una mujer ha puesto voz a Blessing, víctima de trata. Ha desvelado que a Blessing le quitaron a su bebé al llegar a España y la obligaron a prostituirse. Luego, tras meses la Policía logró recuperarlo y volvr a unirles. "No me fui de mi país porque quisiera, me fui porque no había otra salida", ha relatado.
Otra migrante, originaria de Perú, ha contado su historia al pontífice. Una historia con final feliz, ya que treinta años después de llegar a España ha creado su propia empresa. "Pasé noches en la calle, sin un lugar donde dormir", ha recordado.
Voluntarios y personas que enfrentan el drama migratorio han sumado también sus experiencias de vida para dar al mundo y León XIV una mirada amplia de esta crisis. "Habré rescatado en la mar a 20.000 personas, es una cifra que duele", ha explicado un capitán de Salvamento Marítimo. "No se trataba de resolverlo todo, sino de estar presente", añadía una voluntaria.
Mensajes que han tratado de romper con los discursos de odio desde un lugar, el del muelle de Arguineguín, donde hace menos de seis años se vivió una situación deshumanizante.