toda una metamorfosis
Feijóo ya no esconde su viraje respecto a Vox: de hacer gala del 'no' desde Galicia a evitar "demonizar al tercer partido"
Los detalles El presidente del PP aseguraba este miércoles en El Hormiguero que no descartaba formar un gobierno de coalición con lo de Santiago Abascal.

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Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP), ha cambiado su postura respecto a Vox, mostrando disposición a negociar una coalición de gobierno con ellos. Anteriormente, Feijóo rechazaba cualquier pacto con la formación de ultraderecha, tanto en el ámbito autonómico como nacional. En 2020, como presidente de la Xunta de Galicia, criticaba la idea de pactar con quienes buscaban su destitución. Sin embargo, a finales del año pasado, comenzó a mostrar apertura hacia Vox, diferenciándolos de otros partidos como Bildu. Feijóo ahora considera que hay puntos de acuerdo entre los votantes de ambos partidos, y está dispuesto a asumir el mandato de los españoles para dar estabilidad al gobierno de España.
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Alberto Núñez Feijóo ya no lo esconde: llegado el momento, no tendrá inconveniente en negociar con Vox para formar un gobierno de coalición. Algo que parecía impensable hasta no hace mucho, pues él mismo ha llegado a decir que bajo ningún concepto formaría un gobierno con la formación de ultraderecha.
De hecho, el actual presidente del Partido Popular (PP) ya hizo gala de ese rechazo a pactar con Vox en clave autonómica. "El objetivo fundamental de los dirigentes de Vox es echar a Feijóo de la Xunta. Comprenderá usted que con aquellos que nos quieren echar es imposible pactar", aseguraba en 2020, cuando presidía la Xunta de Galicia.
Ahora bien, también lo mostró en sus primeros pasos en la política nacional: "Las coaliciones entre el PP y Vox sí se pueden evitar, y yo desde luego intentaré hacerlo, las evitaré", sostenía a principios de 2023, cuando ya se había convertido en líder nacional de los 'populares'. De hecho, era tajante al afirmar lo "evidente" que era que no quería "gobernar con Vox": "Lo he dicho mil veces", sentenciaba.
Incluso llegó a tirar de las orejas a sus barones autonómicos por entenderse con la ultraderecha, pues consideraba que "a veces es mejor perder los gobiernos que ganarlos desde el populismo". Y es que su compromiso era liderar un ejecutivo sin necesidad de coaliciones para no pillarse los dedos, porque a sus ojos "el único gobierno en coalición que ha habido hasta la fecha no ha funcionado".
Su discurso a finales del año pasado, no obstante, constataba una apertura hacia los de Santiago Abascal. Entonces, el "cordón sanitario" era Bildu, eximiendo de serlo "Vox ni los votantes de Vox". Sin embargo, ya fue en el mes de febrero cuando esa disposición se mostraba evidente y sin ningún tipo eufemismos: "No nos vamos a poner de acuerdo en todo, pero seguro que hay puntos de acuerdo coherentes entre sus votantes y los nuestros", explicó.
Un acercamiento a la ultraderecha que busca allanar el terreno de cara a un futuro acuerdo. "Pues nos sentaremos y haremos una coalición de Gobierno (...) "Yo no voy a demonizar a un partido que es el tercer partido de España", verbalizaba sin tapujos en El Hormiguero. De hecho, ya no esconde su metamorfosis, pues, según ha apuntado este jueves desde Bruselas, lo que hará será "asumir el mandato de los españoles y darle estabilidad a la gobernación de España"