Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Canarias dejan de aplicar las dosis que les quedaban del lote de AstraZeneca. Lo hacen por prevención, según han precisado, mientras se investigan los trombos detectados en una treintena de personas en toda Europa. "El número de casos es tan pequeño que se puede pensar que no va a haber más problemas, pero entiendo que a la población y a los que dirigen les esté dando miedo", ha declarado Milagros García, exdirectiva de la OMS y doctora en Medicina.

La Agencia Europea del Medicamento tampoco ha encontrado, por ahora, relación causa-efecto. Considera que la vacuna de AstraZeneca es segura y la OMS avala que se siga utilizando. De hecho, Tedris Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha recordado que "la Agencia Europea de Medicamentos ha dicho que no hay vínculo entre la vacuna y los trombos, y que se puede seguir utilizando mientras se investiga".

En España, que en febrero recibió 228.000 dosis, Sanidad no ha confirmado ningún caso de trombosis. Según datos de Farmacovigilancia, solo se han notificado 69 reacciones adversas, ninguna grave por cada 100.000 dosis administradas. "Lo que se intentaba ver es si esos ciudadanos tuvieron un COVID asintomático que, como tiene una gran afectación vascular, pudiera afectarles más que a otros que no hayan pasado el COVID", ha apuntado Milagros García.

Serían 30 casos entre cinco millones de personas: un porcentaje ínfimo, según los expertos. Aunque, por unas u otras razones, la vacuna AstraZeneca sigue en el punto de mira. De momento, se ha podido saber que la compañía ha reconocido que sólo podrá entregar a los países de la Unión Europea 100 millones de dosis de su vacuna contra la COVID-19 durante el primer semestre del año, un tercio de todas las que había acordado con la Comisión Europea, debido a las restricciones a la exportación que tienen terceros países.