La pandemia del coronavirus está dejando unas inusuales estampas que harán que esta Semana Santa quede para siempre en la memoria colectiva: sin procesiones por las calles, con iglesias cerradas y sacerdotes y obispos celebrando los ritos en solitario.

En Sevilla, los tradicionales pasos y las calles abarrotadas han sido sustituidas este año por un silencio roto por las marchas que algunos coches de policía han reproducido a través de sus altavoces durante su recorrido por la ciudad, que han hecho a un ritmo más lento del habitual.

"No nos queda otra que quedarnos aquí, ya nos daremos todos los abrazos del mundo, y algunos con muchas ganas", decía un agente mientras ponía la marcha de la Virgen de la O a unos emocionados vecinos que aplaudían asomados a los balcones.

Los conductores de autobús también se han sumado a esta iniciativa y han circulado imitando el ritmo de los pasos de las hermandades. Mientras que otro conductor ha hecho su particular homenaje y ha dedicado una saeta a todos los que respetando el estado de alarma decretado para frenar la expansión de la enfermedad y pasan estas fechas tan señaladas en sus casas:

 

Y es que las solitarias calles está siendo lo más destacado de estas atípicas jornadas en la capital andaluza, donde sorprende ver la plaza Virgen de los Reyes, situada junto a la Catedral y la Giralda de Sevilla, o la plaza del Salvador tan vacías, al igual que la calle Sierpes, por donde discurren todas y cada una de las hermandades en procesión.

La calle Sierpes de Sevilla, por donde discurren todas y cada una de las hermandades en procesión, completamente vacía. | EFE

Misa en una azotea

Sin embargo, no todos han respetado por igual el confinamiento, y la Policía Local ha tenido que intervenir para disolver la celebración de una misa que tenía lugar en la azotea de una iglesia en la barriada de Triana y en la que se usaban unos altavoces para que la escuchase la mayor cantidad de vecinos posible.

Según han informado a Efe fuentes municipales, la eucaristía se oficiaba en la azotea de la iglesia de los paúles en la calle Pagés del Corro, con una participación de unas ocho personas entre las que estaban dos sacerdotes y gente portando palmas como si estuviesen en la calle acompañando a una procesión del Domingo de Ramos.

Varios vecinos de la zona avisaron a la Policía cuando se dieron cuenta de que lo que estaba pasando y los agentes acudieron a la azotea y disolvieron la celebración. Los agentes que han actuado recibieron los abucheos de algunos vecinos que no entendían los motivos de su actuación.