En Domingo de Ramos

Polémica por la prohibición de Israel a que el jefe de la Iglesia Católica acceda al Santo Sepulcro: "Sin tolerancia es imposible convivir"

Los detalles La Policía israelí impidió por "motivos de seguridad" el paso a este templo al cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica de Tierra Santa , cuando se dirigía a oficiar la misa del Domingo de Ramos.

Polémica por la prohibición de Israel a que el jefe de la Iglesia Católica acceda al Santo Sepulcro: "Sin tolerancia es imposible convivir".
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Miles de fieles congregados en Jerusalén conmemoran cada Domingo de Ramos la entrada de Jesús en la ciudad. Este año, sin embargo, la estampa ha estado marcada por la tensión y las restricciones por parte del Gobierno israelí, situación que ha derivado en una polémica internacional sobre la tolerancia y la libertad religiosa.

El lugar más sagrado del cristianismo, la Iglesia del Santo Sepulcro, amanecía rodeado de fieles que, pese a las limitaciones, buscaban celebrar una de las fechas más importantes del calendario litúrgico. Una jornada profundamente religiosa, pero condicionada por el contexto de seguridad que atraviesa la región.

La Policía israelí impidió el paso a esta iglesia, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, al jefe de la Iglesia católica en Tierra Santa, cardenal Pierbattista Pizzaballa, cuando se dirigía a oficiar la misa del Domingo de Ramos, informó el Patriarcado Latino de Jerusalén.

Una decisión que, según las autoridades, respondía únicamente a la preocupación por su seguridad y la de sus acompañantes, en un contexto de restricciones a las reuniones multitudinarias.

"Por primera vez en siglos, se impidió a los jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro", recoge el comunicado. Desde el Monte de los Olivos, Pizzaballa apelaba a la unidad en un momento especialmente delicado: "Nos reunimos hoy aquí frente a Jerusalén en la complicada situación que estamos viviendo. Queremos estar unidos como comunidad para construir alianzas, amistad y fraternidad".

Bajo la mirada de Leon XIV y líderes internacionales

En paralelo, desde el Vaticano, el papa Leon XIV dirigía su mirada hacia Oriente Medio durante la misa celebrada en la Plaza de San Pedro, repleta de fieles. El pontífice pidió oraciones por los cristianos de la región, muchos de los cuales, recordó, no pueden vivir plenamente estas celebraciones debido al conflicto: "Nos unimos aún más en oración a los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz". El Vaticano ha ido un paso más allá y ha convocado al embajador israelí ante la Santa Sede, Yonatan Shuai.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha exigido a través de sus redes sociales a Israel respeto por "la diversidad de credos y el derecho internacional". En un mensaje en X, el líder socialista ha afirmado que Netanyahu "ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén".

"Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", ha denunciado. Por ello, ha trasladado la condena del Gobierno de España a lo que ha calificado de "ataque injustificado a la libertad religiosa". "Exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir", ha escrito.

Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, califica lo ocurrido como una "ofensa" a la libertad religiosa, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha expresado críticas a través de redes sociales.

"Esta decisión de la policía israelí fue condenada, en un contexto de preocupante aumento de las violaciones del statu quo de los lugares sagrados en Jerusalén. La libertad de práctica religiosa en Jerusalén debe estar garantizada para todas las religiones", asegura Macron.

Desde Estados Unidos, el embajador Mike Huckabee consideró la decisión "difícil de entender o justificar", señalando que otros lugares sagrados también estaban sujetos a limitaciones pero sí permitían celebraciones reducidas.

Según explicó, las restricciones vigentes limitan las reuniones a un máximo de 50 personas, una cifra que, en este caso, no se superaba. Ante la imposibilidad de acceder al templo, el cardenal protagonizó un momento cargado de simbolismo: bendijo la ciudad de Jerusalén con una reliquia de la Santa Cruz a los pies del Monte de los Olivos.

Por su parte, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha señalado que se está elaborando un plan que permita a los líderes religiosos celebrar los ritos de Semana Santa en condiciones seguras en los próximos días.

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