Por las posibles consecuencias

Con el petróleo no se juega: Trump marca su línea roja en la guerra de Ucrania tras el ataque a una refinería rusa

Entre líneas El presidente estadounidense ha condenado el ataque, pero más bien parece preocupado porque siga subiendo el valor de los combustibles en EEUU ante la indignación de sus ciudadanos por precios récord.

Imagen de archivo de Donald Trump.
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Los estadounidenses están asfixiados, como el resto del mundo, por la enorme subida en el precio de los combustibles. Pero, al ser un tema de gran importancia en el país, quizás por ello Donald Trump haya fijado el baremo de su condena en la guerra de Ucrania a que el Ejército ucraniano haya atacado la principal refinería rusa de petróleo.

Ucrania tiene claro desde hace meses que atacar el crudo ruso es efectivo en la guerra. Sin ir más lejos, el ataque producido a la instalación situada en Moscú ha conllevado la suspensión del procesamiento de petróleo tras los incendios.

Una decisión que podría afectar directamente a Trump y encarecer aún más el precio de la gasolina en Estados Unidos. Por eso el republicano ha condenado el ataque en su red social pidiendo el fin de la guerra.

"Rusia ha perdido el control de su industria de gasóleo debido a la guerra con Ucrania. Un gran número de sus refinerías de diésel han sido destruidas y están fuera de servicio, al menos temporalmente. Es preciso poner fin a esta guerra absurda y interminable con Ucrania", ha afirmado.

Y, aunque también ha incluido en el mensaje las pérdidas humanas, lo ha encabezado hablando del petróleo. Horas después de afirmar, sin que se corroboren con datos, que los precios del petróleo eran más altos bajo el mandato de Joe Biden.

Ahora bien, no es la primera vez que realiza esta petición. Ya lo hizo en una llamada telefónica a Zelenski en la que le pedía que detuviera sus ataques contra refinerías. Pero que este parece haber ignorado por completo.

Trump ha insistido en varias ocasiones. Pero Rusia y Ucrania continúan los ataques mutuos contra sus infraestructuras energéticas. Y ello, indirectamente, afecta a Estados Unidos y a los intereses de Trump.

La gasolina ha registrado su mayor subida en años en EEUU. Mientras a principios de 2026 el precio medio por galón estaba en 2,83 dólares, ahora está por encima de los seis.

Un aumento que también se ha visto reflejado en el aceite de motor, que algunos supermercados están racionando. Los ciudadanos no dejan de preguntarse cuándo terminará esta situación. Porque a un hogar promedio le ha costado ya unos 700 dólares adicionales. Y eso, a escasas semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, es un mal negocio para los republicanos.

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