La decisión fue tomada por seis votos frente a uno, con lo que el líder más popular del país y primero en los sondeos de cara a las elecciones del 7 de octubre próximo, en prisión desde abril pasado, queda inhabilitado para aspirar a la presidencia por sexta vez, aunque el fallo dictado hoy aún puede ser apelado.

El Partido de los Trabajadores (PT) ya había anunciado que, en caso de una sentencia desfavorable, se propone utilizar "todos los recursos a su alcance", pese a que los especialistas jurídicos dudan de que puedan prosperar.

El camino para la inhabilitación de Lula lo abrió el magistrado Luis Roberto Barroso, instructor del caso, quien se pronunció por aceptar las impugnaciones presentadas contra su candidatura sobre la base de una ley conocida como "Ficha Limpia".

Según esa legislación, paradójicamente promulgada por Lula en 2010, cuando aún estaba en el poder, toda persona con una condena confirmada en segunda instancia tiene impedido aspirar a cualquier cargo electivo.

Aun con ese impedimento legal, el Partido de los Trabajadores (PT) inscribió en el tribunal electoral el pasado 15 de agosto la candidatura de Lula, acompañado como candidato a la vicepresidencia por el exministro de Educación y exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, quien emerge ahora como el más probable abanderado presidencial de esa formación.

Barroso negó cada uno de los argumentos de la defensa de Lula, en su mayoría apoyados en una cautelar del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que pedía garantías para su participación en las elecciones, sobre la cual afirmó que "no es vinculante".