tragedia en Venezuela
La geopolítica de la ayuda: entre la solidaridad y un instrumento diplomático para quedar por encima de otros
Los detalles Puede ser una manera de empezar a arreglar conflictos o, también, de evidenciar que los hay, como ocurrió con el terremoto en Marruecos en 2023, en el que Rabat aceptó la ayuda de España pero rechazó la de Francia.

Resumen IA supervisado
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha visitado La Guaira para coordinar la ayuda internacional tras los devastadores terremotos que sacudieron el país. Anunció 200 millones de dólares para la reconstrucción, aunque se estima que se necesitan al menos 10.000 millones. México, España, El Salvador, Ecuador, Chile, República Dominicana, Panamá y Estados Unidos han enviado ayuda. La diplomacia del desastre es una práctica habitual donde los países envían ayuda por solidaridad y, a veces, por interés diplomático. Ejemplos son el tsunami de 2004 y el terremoto en Turquía en 2023, donde la ayuda se utilizó para mejorar relaciones o destacar en el ámbito internacional. Marruecos, tras su terremoto, aceptó ayuda de España pero rechazó la de Francia, evidenciando tensiones políticas.
* Resumen supervisado por periodistas.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha visitado La Guaira este viernes, donde ha insistido en que está volcándose en coordinar la ayuda internacional tras los devastadores terremotos que este miércoles sacudieron el país hasta hacerlo colapsar. Ha anunciado 200 millones de dólares para la reconstrucción, a pesar de que se estime que, como mínimo, se necesitan 10.000 millones.
La ayuda son 250 rescatistas mexicanos con perros que ya han aterrizado en Venezuela. España también está allí ya con sus especialistas de la UME y El Salvador ha llevado más de 50 toneladas de suministros médicos además de cientos de rescatistas. A ellos se suman Ecuador, Chile, República Dominicana y Panamá. También Estados Unidos ha anunciado 150 millones de dólares y el Ejército estadounidense está en alerta porque el presidente Donald Trump ha dicho que ellos van a estar ahí "con sus grandes y nuevos amigos" porque, ¿se puede hacer geopolítica con la ayuda?
Sí, se puede. De hecho, se hace habitualmente y EEUU más. La diplomacia del desastre, se produce un desastre y los gobiernos envían ayuda. Lo hacen por solidaridad, pero también es verdad que en ocasiones lo hacen por un poco de interés. Puede ser un instrumento diplomático para quedar por encima de otros, para destacar, para mejorar su imagen o por demostrar poderío.
Ejemplo de esto es uno de los peores desastres que se han vivido en este siglo: el tsunami de 2004 del Índico, en el que hubo unos 230.000 fallecidos. China estaba viendo qué hacía, si los demás daban una cantidad él daba más y seguía subiendo hasta que hubo un momento en que no pudo hacerlo más y lo que hizo fue perdonar deuda. Pero quería demostrar que estaba ahí, que era una potencia y que podía ayudar. Estados Unidos, mientras, envió 350 millones y miles de militares a la zona para ayudar porque quería mejorar la imagen tras la guerra de Irak.
Esto es, más que ayuda, interés. Eso mismo podrían decirse los turcos tras su terremoto en 2023. Hubo tres países que destacaron en su ayuda, que la ofrecieron enseguida: Grecia, Suecia y Armenia. Grecia vive en un conflicto permanente con Turquía y un poco de oxígeno no le iba mal, Suecia necesitaba del apoyo turco para entrar en la OTAN y Armenia quería entenderse pese al genocidio de 1915. La ayuda a Turquía permitía presentarse como un amigo, con buena voluntad.
Una manera de empezar a arreglar conflictos o, también, de evidenciar que los hay. Esto último es lo que se vio en 2023 con el terremoto en Marruecos. Dos países con lazos con Marruecos ofrecieron ayuda, España y Francia. Marruecos aceptó la española y rechazó la francesa. Rabat explicó que solo aceptaba ayuda de amigos. Marruecos estaba contento con España por sus políticas con el Sáhara y olvidarse de los teléfonos pinchados, pero estaba enfadado con Francia por sus políticas con el Sáhara y no olvidarse de los teléfonos pinchados.