Alternativa a la inyección letal
EEUU vuelve a fusilar: el Departamento de Justicia reestablece el fusilamiento en las penas de muerte
Los detalles El Departamento de Justicia ha decidido restablecerlo a nivel federal como alternativa a la inyección letal, en medio de los problemas para conseguir los fármacos necesarios y tras varias ejecuciones fallidas.

Resumen IA supervisado
El Gobierno de Estados Unidos planea reintroducir métodos de ejecución como la silla eléctrica y la cámara de gas en los estados donde la pena de muerte es legal, complementando al pelotón de fusilamiento. Este último, utilizado en cinco estados, permite que en algunos casos el condenado elija morir de esta manera. El Departamento de Justicia ha decidido restablecer estos métodos a nivel federal, debido a problemas con la inyección letal y ejecuciones fallidas. La administración anterior fue criticada por no aplicar penas máximas a criminales peligrosos. Actualmente, más de 2.300 presos esperan ejecución en Estados Unidos.
* Resumen supervisado por periodistas.
La silla eléctrica o la cámara de gas. Son métodos que el Gobierno de EEUU pretende recuperar para ejecutar las penas de muerte en los estados en los que está permitido y que serían complementarias a otras como el pelotón de fusilamiento.
En una habitación, el preso es atado a una silla especialmente diseñada. Se coloca un parche sobre su corazón y su cabeza se cubre con una capucha negra. Cinco tiradores anónimos se sitúan a unos siete metros y medio del condenado. Cada verdugo dispara una vez.
Así es la ejecución por pelotón de fusilamiento. Un método de pena de muerte que en 2026 solo contemplan cinco estados de los 27 con pena de muerte: Idaho, Utah, Oklahoma, Carolina del Norte y Mississippi. En cuatro de estos estados, además, es el propio condenado quien puede elegir morir ante un pelotón de fusilamiento.
A este método de ejecución se sumarían la electrocución y la asfixia con gas para las personas condenadas por los delitos federales más graves.
El Departamento de Justicia ha decidido restablecerlo a nivel federal como alternativa a la inyección letal, en medio de los persistentes problemas para conseguir los fármacos necesarios y tras varias ejecuciones fallidas.
"La administración anterior incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense al negarse a aplicar la pena máxima a los criminales más peligrosos, incluidos terroristas, asesinos de niños y asesinos de policías", ha comunicado el Departamento de Justicia.
Más de 2.300 presos estadounidenses esperan la ejecución, principalmente en estados como Texas o Florida.
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