¿Una copia de El Salvador?
De Bukele a Trump: el manual de mano dura que De la Espriella quiere aplicar en Colombia
Los detalles "Aquí no hay lugar para el diálogo. Esa opción ya se agotó". Es la mano dura que el autodenominado 'Tigre' quiere imponer en territorio colombiano y que, desde el comienzo de su mandato, se ha convertido en una de las señas de identidad de su política de seguridad.

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Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia, ha adoptado un enfoque de seguridad inspirado en las políticas de Nayib Bukele y Donald Trump. En un acto con militares, De la Espriella declaró el fin del diálogo con delincuentes, enfatizando una política de mano dura. Esta estrategia recuerda a la de Bukele en El Salvador, quien ha combatido las pandillas con medidas penitenciarias estrictas y un discurso de justicia divina. Además, De la Espriella ha implementado operativos para deportar migrantes en situación irregular, siguiendo la línea de Trump. Su política prioriza la seguridad nacional y la protección de los ciudadanos colombianos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Cárceles, militares, capturas, deportaciones y un discurso de autoridad. Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia, parece mirar a El Salvador y Estados Unidos a la hora de construir un modelo de seguridad. Nayib Bukele, para las cárceles, Donald Trump para la inmigración y Dios para el discurso.
Rodeado de militares y desde la ceremonia de presentación del nuevo comando militar colombiano, Abelardo de la Espriella lanza un mensaje contundente: se acabó el tiempo para quienes cometan delitos en el país. "Aquí no hay lugar para el diálogo. Esa opción ya se agotó", asegura. Es la mano dura que el autodenominado 'Tigre' quiere imponer en Colombia y que, desde el comienzo de su mandato, se ha convertido en una de las señas de identidad de su política de seguridad.
La estrategia recuerda inevitablemente a la de Nayib Bukele en El Salvador. El presidente salvadoreño convirtió la lucha contra las pandillas y la política penitenciaria en uno de los principales pilares de su mandato. Presos rapados, esposados de pies y manos y exhibidos ante las cámaras. Una puesta en escena que ha dado la vuelta al mundo y que se ha convertido en una de las imágenes asociadas al llamado 'modelo Bukele'.
El propio líder salvadoreño ha defendido públicamente una idea de justicia basada en el encarcelamiento de quienes delinquen: "Dios puede perdonar a todos. Pero eso le compete a Dios. En la tierra tiene que estar en prisión". Este discurso parece encontrar también eco en De la Espriella, que ha recurrido a la religión para explicar el inicio de su mandato: "Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y, en su sabiduría, lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato", afirma el colombiano.
Entre los últimos golpes destaca la captura de un supuesto cabecilla del Tren de Aragua, reclamado por Estados Unidos. Una operación que vuelve a colocar el foco en la estrategia de seguridad del nuevo Gobierno y en su apuesta por mostrar resultados contundentes frente al crimen organizado.
Pero Bukele no sería el único referente de De la Espriella. También aparece Donald Trump. El Gobierno colombiano ha ordenado operativos para localizar a migrantes en situación irregular y proceder a su deportación, dentro de una política migratoria marcada por un discurso de prioridad nacional: "Primero los colombianos, segundo los colombianos y tercero los colombianos", proclama De la Espriella.